Sin duda, el mercado celebró (el Dow trepó el 0,85%, a 15.661,34 puntos, la mayor suba desde el 11 de julio y un nuevo máximo histórico) la inesperada decisión de la Fed de no reducir su política de comprar u$s 85.000 millones mensuales en títulos varios, para estimular la economía (lo que esperaban los inversores era un recorte inferior al 17%). Antes de seguir, esto requiere una aclaración: la inflación implícita en la tasa de los treasuries "plain" a 10 años y sus pares indexados ronda el 2,1%. Esto sugiere que el mercado no está esperando ni a mediano ni a corto plazo un incremento significativo de los precios, lo que le permite a la Fed seguir jugando con su actual política expansiva sin demasiado temor a que esto se traslade a las expectativas inflacionarias. Hecha esta salvedad de por qué la Fed pudo tomar este camino, viene el planteo principal: por qué lo hizo. Para esto, revisemos la conferencia que dio por la tarde Bernanke (es interesante que los periodistas fueron inusualmente "agresivos" y Bernanke estuvo a la "defensiva"). La primera versión es la oficial: fue un "paso precautorio". Luego, la perspectiva política: esto podría ser una "mano a favor" de su sucesor/a (entrevió que el "tapering" podría comenzar en 2014). Finalmente, la económica y aquí es donde las cosas realmente se complican: no es una buena noticia que la Fed piense que la situación es tan frágil que sigue necesitando de su fuerte estímulo. En concreto, Bernanke reconoció que se sobrestimó el crecimiento de este año, que el desempleo es demasiado alto, las tasas hipotecarias demasiado elevadas, el progreso ha sido demasiado lento y que el crecimiento y la inflación para el año que viene estarían debajo de lo proyectado, etcétera. En definitiva -sin decirlo-, que su política no está obteniendo los resultados esperados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario