7 de septiembre 2010 - 00:00

Una muestra que arrojó luz sobre el arte de una década

La obra de dos metros de alto y cristal de Murano que Eduardo Pla presentó en la edición de Expotrastiendas que cerró ayer.
La obra de dos metros de alto y cristal de Murano que Eduardo Pla presentó en la edición de Expotrastiendas que cerró ayer.
En todos estos años, Expotrastiendas ha promovido las artes visuales de diferentes generaciones y tendencias, que incluyeron homenajes a reconocidos artistas como a Leopoldo Presas y Santiago Cogorno en el 2001. Al año siguiente se destacó la presentación de libros de artistas y un espacio para el video arte. En la tercera edición realizaron el homenaje a la ciudad con obras de grandes maestros como Lino Enea Spilimbergo, Quinquela Martín y Juan Carlos Castagnino, entre otros.

En Expotrastienda 2004 se hizo entrega del primer Premio Fundación Osde en las Artes Plásticas. En la quinta edición, la propuesta incluyó un sector dedicado a la arquitectura. Con el CAYC (Centro de Arte y Comunicación) presentamos Arquitectura y Representación, con modelos diseñados por arquitectos. La idea de la maqueta aludía al proceso mismo de la arquitectura en su aquí y ahora. En aquella oportunidad recordamos que la arquitectura supone acuerdos entre espacio geográfico y tiempo histórico, entre arte y sociedad, entre mundo y lugar, entre medios y fines.

«Más allá de lo específico de cada encargo profesional, la obra de un arquitecto es la construcción de un pensamiento. Una experiencia íntima, y a la vez social, que no es otra cosa finalmente, que una indagación de los posibles modos de relación con lo que llamamos el mundo. La arquitectura es no sólo una producción con vistas a satisfacer una demanda, sino fundamentalmente un modo de conocimiento.», escribió el arquitecto Rubén Cherny, uno de los expositores de la aquella muestra.

Al año siguiente, la muestra institucional fue «Tendencias de la década del 50», con obras de importantes artistas como Alfredo Portillos, Josefina Robirosa, Kasuya Sakai y Luis Wells. Y una vez, el CAYC participó con una exposición de dibujos de veinte reconocidos arquitectos. La importancia del dibujo ha sido siempre reivindicada por los profesionales: «Nosotros los arquitectos vivimos hablando de silencios, fondos y figuras, de acentos y gestos, de la idea de espacio, de la luz y la sombra. Eso es lo que nos interesa. Ese es nuestro vocabulario», señaló Oscar Soler. En sus sucesivas ediciones, la Feria continuó ampliando y conjugando la participación de diferentes disciplinas, así como el incremento de actividades paralelas, concursos, conferencias.

En 2008 se destacó el rediseño de los espacios y la presentación en el Auditorio de «Tránsito Siqueiros hacia Ejercicio Plástico». El año pasado Expotrastienda planteó el modelo expositivo bajo el concepto de trabajo en red que posibilitó su desarrollo interactivo. Por último en esta décima edición, se han destacado importantes participaciones como la de Eduardo Pla con una obra de dos metros de alto y cristal de Murano.

Pla, cuyos proyectos se caracterizan por incluir a los interlocutores en el proceso de producción de la obra y el espectador, por su parte, contribuye a producir el sentido. Sus obras siempre han manifestado su diversificada formación artística. Cursó estudios de arquitectura y diseño, de comunicación audiovisual en Buenos Aires, así como de arte digital y animación por computadora en Los Ángeles, y de escenografía y realidad virtual en Milán, donde abrió su propio estudio a comienzos de los noventa.

El reconocido crítico francés Pierre Restany (1930-2003), quien había invitado a Pla a representar a la Argentina en la primera edición de Open, una exposición de esculturas al aire libre que tuvo lugar en el Lido (Venecia, 1998), señaló: «Eduardo Pla es un creador polivalente de la imagen electrónica que vive las numerosas solicitudes del arte de su tiempo y que nos ayuda a percibir mejor la dimensión humanista en el flujo de la comunicación».

También se incluyeron propuestas con luces de neón realizadas, entre otros artistas, por Marta Minujín. Pionera desde los años sesenta, la artista continúa aportando su testimonio sobre el arte como una experiencia creativa y plural. Sus monumentos efímeros, sus mitos populares, sus happenings, instalaciones y performances han sido siempre una convocatoria participativa. El énfasis vitalista de sus obras se evidencia en la interacción con los espectadores.

Ya en 1961, Minujín decía: «Todo es importante si así lo sentimos. No estamos para justificarnos ni inclinarnos ante nada, pero sí para elegir, enloquecer, arriesgar ilimitadamente...».Tiempo después afirmaba: «La obra de arte es el instante en que el individuo vive, y no un objeto. Este año también hubo un espacio privilegiado para homenajear a una figura consular del arte argentino».

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