14 de enero 2013 - 00:00

Una multitud lloró a Melato

Mariangela Melato, antidiva italiana por excelencia de los años 70 y 80.
Mariangela Melato, antidiva italiana por excelencia de los años 70 y 80.
Roma - Una iglesia abarrotada por familiares y artistas y una multitud de fans agolpados en la Piazza del Popolo de Roma, dieron el sábado el último adiós a una de las más grandes actrices italianas de los últimos 50 años, Mariangela Melato, quien murió el viernes a los 70 años, víctima de cáncer.

En la iglesia, además de los familiares más cercanos, la hermana Ana y el compañero Renzo Arbore, se hallaban Gigi Proietti, Ettore Scola, Giancarlo Giannini, Lina Wertmüller, Marisa Laurito, Paolo Villaggio, Francesco Rosi, Ursula Andress, Elena Sofia Ricci y Elsa Martinelli, entre otras figuras. La vicepresidente del Senado italiano y miembro del Partido Radical, con el que simpatizaba la actriz, Emma Bonino, fue encargada de recordarla en la oración fúnebre, como le había pedido la propia actriz. «Mariangela -dijo- era una mujer auténticamente valiente por haber sabido gobernar su fragilidad y sus miedos, dándose fuerza y conciencia». «Fue también antidiva y reina de la escena».

El trío de exitosas películas de Wertmüller que hizo famosa a la actriz fueron «Mimí metalúrgico herido en el honor» (1971), «Amor y anarquía», (1972) e «Insólito destino» (1974). Dotada de una voz ronca y un acento milanés que la hacía particularmente cómica en estos films donde afrontaba a un Giancarlo Giannini rico en distintos acentos dialectales, Melato fue una de las actrices más versátiles del espectáculo italiano. Melato encarnó a las principales heroínas dramáticas del teatro clásico (Fedra, Medea), moderno (Madre Coraje, Hedda Gabler) y contemporáneo (Los lunáticos). En teatro, debutó apenas salida de la adolescencia en la compañía de Dario Fo «Settimo non rubare». Quedó enseguida bajo el ala protectora de Luchino Visconti y sobre todo de Luca Ronconi que le confió el papel de Olimpia en uno de los espectáculos más innovadores de fin de los años 60, ese «Orlando Furioso» que recorrió las plazas de medio mundo y hoy es posible admirar en una serie televisiva grabada en 1973. El cine la convocó en 1969 con ese descubridor de talentos que es Pupi Avati en un film de terror «Thomas (Gli indemoniati)» pero ya al año siguiente Nino Manfredi le dio un pequeño papel en «Por gracia recibida», mientras Elio Petri la hizo coprotagonista de «La clase obrera va al paraíso» junto a Gian Maria Volonté. Ese mismo año, Wertmüller la convocó para el film que marcó su entrada triunfal en la comedia a la italiana, «Mimí metalúrgico» donde su tono de voz y el gracejo acento milanés la convirtieron en una estrella de primera magnitud. Melato detestaba el encasillamiento y entre comedia y comedia alternó policiales, películas de espionaje y dramas psicológicos, atravesando incluso los Alpes llamada por Claude Chabrol para uno de los papeles de «Nada».

rabajó con los mejores directores del momento, de Vittorio De Sica a Mario Monicelli, Elio Petri, Sergio Corbucci, Luigi Comencini, Luciano Salce, Franco Brusati y Giuseppe Bertolucci.

Wertmüller volvió a llamarla en 1986 para reverdecer sus lánguidos laureles con «Noche de verano» pero Melato ya estaba totalmente entregada al teatro y sus apariciones en la pantalla grande se cuentan desde entonces con los dedos de una mano.

Notable también fue su carrera televisiva donde se distinguió sobre todo en sus últimos trabajos, «Rebecca, la prima moglie» donde encarnó a la malvada gobernante Mrs. Danvers y una emotiva «Filomena Marturano» de 2010 junto a Massimo Ranieri, que la RAI volvió a propalar el primero de enero como homenaje a la actriz que se estaba apagando en una clínica romana.

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