25 de junio 2014 - 00:00

Una nueva mirada

Una nueva mirada
Jules Regnault, a quien citamos ayer por haber sido el primer autor en escribir un libro sobre el mercado de capitales con un fundamento científico ("Calcul des Chances et Philosophie de la Bourse",1863), distinguía dos causas en la conformación de los precios: las accidentales y las constantes. Las primeras, "sin ninguna ley aparente y fortuitas", concernientes al corto plazo. Las segundas, las constantes, asociadas a las tendencias de largo plazo y vinculadas con leyes exactas aunque estuviesen siempre enmascaradas por las de corto plazo. Esas causas son -o se trasuntan en- lo que hoy llamamos "información", que a su vez es el motivo por el cual usted emplea su tiempo leyendo este diario. En las últimas columnas hemos visto cómo el mercado norteamericano no es más un centro único para la transformación de la información en precios (existen unas 300 plataformas operativas diferentes), cómo se ha concentrado la mayor parte de ese procesamiento informativo en unos pocos jugadores (los 100 más grandes manejan el 60% del mercado), cómo el horizonte de la validez de esa información se ha reducido (de 7 años a 7 meses), cómo son computadoras (y no seres humanos) las que hoy determinan el futuro de entre la mitad y tres cuartos de todo el mercado procesando la información en pocas milésimas de segundo, y cómo los designios de más de un tercio de éste directamente ha dejado de depender de la información. Es claro, a través de todos estos cambios que ha sufrido Wall Street en los últimos 10 o 20 años, que el pequeño inversor no puede competir con las mismas armas que tienen los grandes jugadores (no puede procesar la información de manera tan eficiente). Esto no significa que el mercado sea más o menos injusto que antes y que deba abandonarlo, sino que para él, el valor de la información ha cambiado. Tal vez, como sugería hace más de 150 años Regnault, simplemente lo que deba hacerse es dejar de preocuparse tanto por "las causas accidentales" para pensar en las "permanentes". Ayer el Dow retrocedió un 0,7% a 16.818,13 puntos, atento a los sucesos en Irak.

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