22 de septiembre 2022 - 00:00

Una película por la que no habría que preocuparse por ver

Corre la década de 1950. En medio del desierto californiano hay un pueblo que compite por ser la versión, con seres vivos, de las ciudades llenas de manequíes donde el gobierno testeaba sus bombas atómicas. El pueblo se llama Victory y es una especie de oasis para que parejas modernas de aquella era gozaran del sueño americano, con la prosperidad diseñada para gente acomodada como los protagonistas que interpretan Harry Styles y Florence Pugh, lo que se traduce en cocktails, electrodomésticos, casas y autos maravillosos.

Pero Victory tiene sus secretos y un lado maligno que pronto la pareja, y el espectador, irán descubriendo. Olivia Wilde, la directora que también se reservó un papel, parte de un guión que referencia el clásico de ciencia ficción de los ’70 “The Stepford Wives” y algunos otros films de sociedades futuristas distópicas, cuya visión de los años ’50 es más una realidad alternativa de la década de la Guerra Fría que una ambientación de época.

Pero el libro se sabotea a sí mismo permanentemente, y se pone al borde de “spoilear” el desenlace con una vuelta de tuerca. Sin embargo, entre los huecos argumentales, hay imágenes atractivas, con mucho kitsch y moda fifties intercalados con imaginativas escenas alucinatorias que ayudan a equilibrar el conjunto. Lo mismo se aplica a la música, la fotografía y a un llamativo elenco donde Harry Styles demuestra que, si bien no está como para abandonar su carrera de cantante, tampoco actual del todo mal.

“No te preocupes cariño” (“Don’t Worry, Darling”, EE.UU., 2022). Dir.: O. Wilde. Int.: F. Pugh, H. Styles, O. Wilde.

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