15 de septiembre 2014 - 00:00

Una polémica advertencia

Washington - El Gobierno de Barack Obama negó ayer haber presionado a las familias de los periodistas James Foley y Steven Sotloff, decapitados por el Estado Islámico (EI), tras afirmar sus familiares que las autoridades les habían advertido de las consecuencias penales en caso de que pagaran los rescates exigidos por los terroristas.

Miembros de ambas familias declararon a medios que el Consejo de Seguridad estadounidense les advirtió de las consecuencias penales que tenía el pago de un rescate a los secuestradores del EI.

"No intimidamos a nadie, tan sólo le explicamos lo que dice la ley", dijo ayer Denis McDonough, jefe de Gabinete del presidente Obama. "Es nuestra responsabilidad explicar la ley y respetarla", agregó en una entrevista con el canal Fox News. Los extremistas pidieron 100 millones de euros de rescate por Foley. Se desconoce si también se pidió un rescate por Sotloff.

Diana Foley, madre del primer periodista estadounidense decapitado por el EI, afirmó el viernes que desde la Casa Blanca le habían dicho que "era ilegal y que podrían ser procesados" si pagaban para salvar la vida de su hijo. "No parecía estar entre los intereses estratégicos de Estados Unidos", agregó la mujer. "Nuestros esfuerzos para que Jim recuperara la libertad eran una molestia", subrayó.

Agencias DPA y ANSA

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