Desde la invasión de Irak, en marzo de 2003, perdieron la vida 4.000 soldados y otros 30.000 resultaron heridos.
Hasta el momento, el conflicto les costó a las arcas del país más de u$s 736.000 millones.
Una vez instaladas, las fuerzas norteamericanas ocupaban 357 bases en Irak. Ahora quedan sólo 121. Se espera que el número baje a 94 bases a fin de mes.
Desde que Obama asumió el poder en enero de 2009, retornaron al país 90.000 soldados de los más de 150.000 que estaban desplegados.
A partir de setiembre quedarán en Irak unos 50.000 militares norteamericanos, quienes se dedicarán al entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes.
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