4 de septiembre 2009 - 00:00

Una prueba de lealtad para diputados en duda

Graciela Camaño generó una batalla ayer en el plenario de comisiones que debatió por primera vez la ley de medios al anunciar su voto negativo. El oficialismo teme que otros diputados de la bancada la imiten.
Graciela Camaño generó una batalla ayer en el plenario de comisiones que debatió por primera vez la ley de medios al anunciar su voto negativo. El oficialismo teme que otros diputados de la bancada la imiten.
Graciela Camaño confirmó ayer ante el plenario de comisiones que debatió por primera vez la ley de medios que no apoyará el proyecto del Gobierno. No fue novedad, ya se lo había adelantado días atrás a Agustín Rossi, el jefe de su bancada. Pero llamó la atención que se preocupara la diputada de dejar bien aclarada su negativa ante todos los legisladores y la prensa. Y lo hizo porque ese acto, preparado desde hace semanas, fue su despedida del oficialismo, con el que no mantiene excelentes relaciones en los últimos tiempos.

El anuncio llegó en el momento justo para la esposa de Luis Barrionuevo: debía decidir si continuar apoyando a un Gobierno que aun no tiene qué ofrecer a sus seguidores después de 2011 o evitar enemistarse con los medios.

Y Camaño, que además se juega la presidencia de Asuntos Constitucionales, optó por esto último. El problema para el kirchnerismo es que otros diputados oficialistas están razonando por estos días de la misma forma: muchos temen pagar el costo de exponerse ante el Grupo Clarín, a cambio de apoyar sin demasiado beneficio a la Casa Rosada.

Es uno de los puntos más débiles para el Gobierno en esta guerra que libra por la nueva ley de servicios audiovisuales. Lo sabe Rossi, que día a día intenta calmar a los diputados que le preguntan la razón de ese costo a asumir. De ahí que el temor no se disipe aun en el oficialismo.

Ayer, Camaño fue directa, demasiado para lo que está acostumbrado el kirchnerismo: «Yo no estoy a favor de la ley. Lamento que la introducción de Mariotto haya sido tan mezquina», dijo. Blanqueó su situación y de paso criticó al interventor del COMFER que, es cierto, hasta ese momento había discurseado sobre las implicancias políticas de la ley, pero muy poco sobre los contenidos técnicos del proyecto.

Camaño le contestó a Mariotto las acusaciones que había lanzado el interventor sobre el Congreso por no haber avanzado en 25 años con una nueva ley de radiodifusión: «Somos todos responsables de esto», le dijo recordándole que el Gobierno tampoco había incentivado nunca la desmonopolización en el mercado de medios. Tras justificar su voto y explicar su aspiración de debatir la ley sin presiones del Gobierno o de los medios, lo que en este momento consideró imposible, llegó al tramo más violento de su presentación.

Un grupo que había entrado al salón de las comisiones para apoyar el proyecto integrado por asesores de las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán, de Encuentro Popular y Social, le gritó desde atrás: «Ahora andá a buscar el sobre de Clarín».

Los asesores de Camaño se acercaron y comenzaron entonces los forcejeos y golpes. Voló una trompada de uno de los ayudantes de Camaño. El saldo dejó al asesor de Donda perdiendo uno a cero.

La presidente de Asuntos Constitucionales, para ese momento, ya había marchado para enfrentar al agresor. El asesor de Donda no quiso retirarse e insistió con su acusación: se sentó y desde ahí siguió la pelea. La diputada Donda, por su parte, le agregaba dramatismo gritándole a todo el grupo. Curiosa esa euforia porque minutos más tarde pidió también modificaciones al proyecto.

Para poder continuar con la discusión del proyecto, el kirchnerista Carlos «Cuto» Moreno intentó controlar el conflicto: «Siempre tuvimos la voluntad de permitir el ingreso de todos los sectores, pero no se puede aceptar la falta de respeto a un diputado. Acá vienen a escuchar; el que no esté de acuerdo será desalojado».

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