Apenas como para comenzar a desmenuzar lo conocido durante el fin de semana de orden internacional, los mercados sufrieron un tropiezo en la primera fecha. Y se fueron de cabeza en la segunda. Si hoy, en el cierre de junio, se genera algo de tono también bajista (y que sería lo más probable), todo lo que se pudo hilvanar lentamente durante el mes se iría por la rejilla en sólo tres jornadas. Y lo de la víspera resultó preocupante por la magnitud alcanzada en todos los indicadores, lo que lució como una feroz respuesta tanto a la «reforma» de Obama, como a la política económica anunciada de Europa. El tema acuciante es imaginar qué estímulo y de dónde podría surgir para, al menos, equilibrar de nuevo las fuerzas del mercado. Ayer, un plano inclinado y donde participó desde China -con más del 4% de rebaja-, pasando por los centros europeos que se derrumbaron desde más del 3%, hasta más del 5 por ciento.
Y llegando al ámbito principal, el Dow Jones, con una merma que, en tal tipo de mercado, fue brutal: el 2,65%. De última, los satélites sudamericanos y que vieron al Bovespa cayendo un 3,5%, siendo superado por el Merval mayor, que arrugó un 4,3 por ciento.
El indicador aterrizó en 2.193 puntos, después de tocar 2.184 de mínima. Y con diferencias de sólo 4 papeles con aumentos, frente a nada menos que 65 especies en caída de precios. De última, el volumen que más que duplicó lo previo par alcanzar suma de $ 58 millones y proporcionando liquidez desaconsejable (si bien Tenaris participó en gran medida). Una rueda que, más allá de los consabidos títulos sobre «martes negro» (un clásico, gastado), tuvieron un pleno perfil de «corrida mundial». El aspecto más peligroso. La Bolsa, en el hoyo.
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