15 de junio 2018 - 00:00

Una rebelión de aliados pone en jaque el futuro de Merkel

Si la pone en práctica, significaría el fin de la coalición de gobierno. La canciller alemana aboga por una resolución europea, pero sus socios se impacientan.

NEGOCIACIONES. La Canciller intentó sin éxito calmar los ánimos de la Unión Cristianosocial (CSU).
NEGOCIACIONES. La Canciller intentó sin éxito calmar los ánimos de la Unión Cristianosocial (CSU).
Berlín - La crisis del Gobierno alemán escaló ayer un nuevo nivel después de que la Unión Cristianosocial (CSU), socio de la canciller Angela Merkel y responsable de Interior, anunciara su decisión de seguir adelante con sus planes migratorios de manera unilateral si es necesario, sin esperar a una solución europea.

"No quiero ocultarles que estamos ante una situación seria, muy seria", declaró el presidente de la fracción parlamentaria de la CSU, Alexander Dobrindt, después de una reunión con los diputados de su partido, en un encuentro independiente al de sus pares hermanos, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.

Luego informó que los legisladores respaldaron el plan del ministro de Interior y líder de la agrupación, Horst Seehofer, y que como se trata "de una responsabilidad directa" del funcionario, puede aplicarse sin esperar un acuerdo en el seno de la Unión Europea (UE) como reclama la canciller. "Es imperiosamente necesario que los refugiados que ya se registraron en otros Estados de la UE sean rechazados en Alemania para poder recuperar el orden en las fronteras", afirmó sobre un paso que recordó, se engloba dentro del "Derecho europeo y alemán".

El reclamo está en línea con lo establecido en la Convención de Dublín, que señala que cada Estado se responsabiliza de los inmigrantes que pisan su país. Se dejó de aplicar en plena crisis migratoria en 2015, cuando llegaron a Alemania cerca de 900.000 personas, la mayoría desde Siria, debido a que los países periféricos los rechazaban. Ahora Europa intenta lograr una solución.

El miércoles por la tarde se reunieron los líderes de la CDU y la CSU en un intento por lograr un acuerdo en la nueva política de asilo. Sin embargo, el encuentro se cerró sin resultados.

Consciente de la gravedad, la canciller alemana quiso ganar algo de tiempo ayer dando un paso hacia la conciliación al aceptar devolver en la frontera a los refugiados que fueron rechazados previamente.

Asimismo, solicitó a los diputados de la CDU apoyo a su política de asilo. De acuerdo con información que circuló por la prensa, en una reunión extraordinaria la líder conservadora pidió confianza a los participantes hasta la cumbre de la UE, que se celebrará el 28 y 29 de junio en Bruselas, y donde se debatirá sobre una nueva política comunitaria migratoria.

La mandataria alemana ha abogado en todo momento por una solución europea, pero la CSU no quiere esperar tanto tiempo. "No se cree que se vaya a alcanzar una solución a nivel europeo en pocos días", explicó Dobrindt.

La tensión entre la mandataria y su aliado bávaro viene de lejos. Seehofer se convirtió en el principal crítico de la decisión de Merkel de permitir en 2015 el ingreso incontrolado en Alemania de refugiados de Medio Oriente y África.

De forma insistente, en su condición entonces de dirigente de la región a la que llegaron la mayoría de refugiados, Seehofer no dudó en censurar la gestión de Merkel en público de una manera humillante, incluso sin importarle que ella estuviera presente.

En las arduas negociaciones de Gobierno tras las elecciones generales del pasado mes de septiembre, Seehofer puso como condición para firmar el acuerdo entre conservadores y socialdemócratas que la importante cartera de Interior quedara en manos de la CSU, algo que auguraba ya futuras tensiones en el Ejecutivo.

Si Seehofer decide evitar la entrada de los refugiados en la frontera alemana de manera unilateral haciendo valer su poder como ministro de Interior, supondrá una declaración de guerra a Merkel.

Para aplicar esta medida no necesita el apoyo de la canciller alemana o del Ejecutivo. La Policía de Alemania debe actuar de acuerdo con las indicaciones del Ministerio de Interior, del que depende. Esta decisión supondría "de facto" para Merkel y su coalición el fin del Gobierno. Para evitar que actúe de manera unilateral, la canciller podría retirarle la confianza a Seehofer.

Merkel logró reeditar la coalición con la socialdemocracia en marzo e iniciar un cuarto mandato consecutivo seis meses después de las elecciones generales. La solución tardía debilitó su imagen de "dama de hierro" en Alemania y el extranjero y en momentos que la extrema derecha gana adeptos.

Agencias AFP y DPA, y

Ámbito Financiero

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