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Una renuncia en la comisión vaticana contra la pederastia golpea duramente a Francisco
Pese a eso, Marie Collins agradeció al Pontífice. Pero éste es criticado por haber aliviado sanciones contra sacerdotes condenados por abusos.
EMBLEMA. Marie Collins, la experta que pegó ayer un sonoro portazo en la comisión vaticana contra la pederastia, fue ella misma abusada por un cura cuando tenía trece años.
El año pasado, la otra víctima de la comisión, el inglés Peter Saunders, había renunciado tras asegurar que se sentía traicionado por Francisco y por una Iglesia que "no hace nada" contra el flagelo.
Casi cuatro años después de su elección, la pederastia es una espina clavada en el pontificado de Francisco y sigue siendo uno de los problemas más graves que tiene que encarar.
En el comunicado, Collins denunció "la resistencia de algunos miembros de la Curia romana", la maquinaria administrativa del Vaticano, para trabajar con la comisión.
"La falta de colaboración fue penosa", lamentó la experta al referirse indirectamente a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la entidad encargada de examinar los casos.
La irlandesa, de 70 años, que vivió en carne propia abusos por parte de un cura cuando tenía 13 años, era una de las figuras esenciales de la reforma y del endurecimiento de las penas contra los sacerdotes que abusan sexualmente de menores.
"Fueron tres años difíciles, pero siempre tuve la esperanza de que podíamos introducir un cambio. Todos los miembros de la comisión son muy buena gente, especialmente el cardenal Sean O'Malley, y el papa Francisco, quienes apoyaron todas nuestras recomendaciones", apuntó Collins.
La irlandesa seguirá trabajando en los procesos de formación de los obispos y atención a los abusados, según precisó el Vaticano.
La experta denunció además de las trabas registradas por parte de los varios ministerios del Vaticano -llamados dicasterios- y la "financiación inadecuada" de la comisión, que sufre limitaciones hasta para contratar personal.
La batalla del Papa argentino contra uno de los grandes males de la Iglesia Católica, que generó un escándalo sin precedentes y desprestigió a la milenaria entidad, se ensombreció por la falta de apoyo interno.
"La salida de Collins fue inevitable. Para la comisión es un desastre", comentó Saunders.
A todo ello se suma la reciente noticia de que el propio Pontífice "había reducido" en forma discreta y sin hacerlo público, las sanciones a grupo de clérigos pederastas.
Su decisión cayó mal entre las víctimas y los asesores pontificios, pese a que fue definido como "un gesto de misericordia".
El castigo apartaba a los curas culpables del sacerdocio y los condenaba a "una vida de penitencia y oración y a la prohibición de ejercer públicamente su ministerio", sacerdotal.
La misma sanción fue aplicada en 2006 al mayor abusador sexual de la Iglesia, el líder y fundador de los Legionarios de Cristo, padre Marcial Maciel.
La sanción más grave dentro de la iglesia es reducirlos al estado laical.
| Agencias AFP, DPA, Reuters y ANSA |


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