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Una semana indolvidable
Copa compartida . El capitán sudafricano y su similar argentino reciben el trofeo de manos de Luis Castillo.
La ciudad empezó a tomar pequeñas costumbres de otras capitales del rugby y fue una semana de rugby Test week, como dicen afuera. El lunes llegaron los Springboks y su primer entrenamiento fue abierto al público. Más de mil personas se acercaron al club del Personal del Banco de Mendoza. Mientras los visitantes hacían todo lo posible por ganar amigos, la gente del club cobraba entrada. Más de uno llegó rodeado de chicos y sin contar con el dinero suficiente. La puerta sólo se fran-queaba mediante el pago de los 10 pesos. Una verdadera grasada y ojalá nunca más vaya seleccionados a ese club (que den la explicación que quieran, si quieren, que la den aquí). No entendieron lo que significaba un entrenamiento abierto.
De a poco se empezó a poblar de visitantes. La proactiva Embajada de Sudáfrica con su embajador Tony Leon (que pronto dejará su puesto en manos de una hija del gran Nelson Mandela) armó tres eventos en los que la presencia del ex capitán de los Springboks Joost van der Westhuizen fue central.
Luchando con todas sus debilitadas fuerzas contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica, se lo vio en distintas actividades que ayudaron a difundir la enfermedad con el objetivo de recaudar fondos y establecer una oficina de su fundación en la Argentina. Se juntó con Mocho Pérez, miembro importante de la familia rugbística local, e intercambiaron información. La cabeza sigue intacta pero el cuerpo no acompaña. Maldita enfermedad.
El mejor medio scrum de los últimos 30 años -por siempre será Gareth Edwards el mejor de todos los 9- luego entregó la camiseta a los Springboks. El empuje emocional, por suerte, no tuvo respuesta en los jugadores al día siguiente.
Los Pumas recién llegaron el jueves por la tarde para ser recibidos por cientos de chicos en el aeropuerto. Luego se guardaron y poco se los vio; de hecho, su hotel tenía vallada la entrada. Evitar la Pumamanía está mal; controlarla es lo ideal. La gente debe tener acceso a sus ídolos.
A medida que el partido se acercaba, la tensión crecía. Por suerte, el paso Cristo Redentor se abrió a tiempo después de severas tormentas de nieve y pudieron cruzar los chilenos. La cancha se fue poblando, aunque lamentablemente no hubo el lleno que vienen prometiendo para La Plata y que seguramente haya en Rosario. Esa fue, tal vez, la nota más baja del fin de semana.
La salida de los equipos trajo un blooper de aquellos. El humo verde que recibió a los Spring-boks casi intoxica a medio equipo visitante. Al salir Los Pumas, el excesivo y mal colocado humo azul hizo que el Flaco Farías se llevara puesto el trofeo por el Rugby Championship, que terminó en el piso. Farías y el trofeo se encuentran en buen estado.
La emoción que transmitía el equipo en cada tackle doble y triple contra unos sudafricanos que no entendían qué les estaba pasando que no podían avanzar, no terminaba de hacer explotar los pechos de los hinchas. Hubo ruido sí, pero lo reservaron para chiflar primero al gobernador Paco Pérez y después a los Steyn -Morné y Frans- cuando pateaban. En este nivel si no pueden abstraerse del entorno no serían pateadores.
El partido mostró lo mejor de Los Pumas en los dos ciclos Phelan, mas aún que contra Francia en 2010. En aquel glorioso triunfo por 41-13, los rivales no tenían interés por jugar. En Mendoza, los Springboks no pudieron jugar.
El silbato final trajo sensaciones encontradas para ambos equipos. Los Springboks no podían perder contra Argentina, por su historia y por su actualidad, pues no puede caberles aquí el término de arrogantes, algo que solía ser parte de la psiquis rugbística sudafricana ya que siempre destacaron lo difícil que iban a ser estos Pumas.
Y Los Pumas deberían haber ganado un partido en el que hicieron muchas cosas muy bien. Se les escapó, pero aprenderán una gran lección. Sus caras de decepción marcan que querían el triunfo, que no se conformaron. Eso es muy positivo.
Ahora viene Nueva Zelanda allá. No será ni parecido al partido del Mundial. Los Pumas llegan con envión anímico, pero el de los All Blacks es mayor aún, le ganaron a Australia con una claridad que asusta. Los Pumas se juegan una parada durísima. Hacia allá vamos.


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