El crecimiento del 3,7% en el número de indigentes fue constatado por el gubernamental Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA) a partir del análisis de los resultados de un ambicioso estudio de muestras por domicilio realizado por el Gobierno el año pasado.
Los datos fueron publicados en el banco de datos que el IPEA ofrece en su página en internet sin ningún comunicado y luego de que el organismo fuera cuestionado por no haberlos divulgado, como estaba previsto, antes de las elecciones del 26 de octubre en las que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, fue reelegida por un estrecho margen de votos.
De acuerdo con los criterios del instituto, la población en situación de extrema pobreza es la que tiene una renta per cápita insuficiente para adquirir una canasta de alimentos con el mínimo de calorías necesarias para satisfacer adecuadamente a una persona.
El número de personas que vive bajo estos parámetros venía cayendo gradual y significativamente en Brasil desde 2003, cuando Luiz Inácio Lula da Silva inició el primero de sus dos mandatos y lanzó el programa de distribución de subsidios que actualmente beneficia a cerca de 50 millones de familias.
La llamada Bolsa Familia, por la que el Gobierno distribuye subsidios entre los más pobres y que es considerada modelo mundial en la lucha contra la pobreza, permitió que el número de indigentes en Brasil cayera desde 26,24 millones en el primer año de gestión de Lula hasta 13,60 millones en su último año.
En el Gobierno de Dilma Rousseff, sucesora y ahijada política de Lula, el número cayó desde 11,77 millones en 2011 hasta 10,08 millones en 2012, pero volvió a crecer en 2013.
Pese al aumento del número de personas en extrema pobreza en 2013, el número de personas consideradas como pobres, es decir con renta suficiente para adquirir hasta dos canastas básicas de alimentos, cayó un 5,4%, desde 30,35 millones en 2012 hasta 28,69 millones el año pasado.
Desde 2003, cuando el número de pobres llegaba a 61,81 millones, la reducción es de un impactante 53%.
Una de las principales banderas electorales en la campaña de Rousseff a la reelección fue precisamente el exitoso programa de combate a la pobreza impulsado por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y que ha convertido a Brasil en un país en que la clase media ya es mayoritaria.
| Agencia EFE |


Dejá tu comentario