Aunque no existan pruebas concretas de que haya sido una mejora inducida, hubo manos interesadas en darle un marco de repercusión favorable a ciertas medidas anunciadas. No aparecen a la vista otras razones, en una rueda que resultó primero inestable, y después francamente mala, en el resto de los mercados. Apenas si el Bovespa quería sostener pérdidas mínimas, pero en el centro de los acontecimientos -Wall Street- el desplome se iba redondeando y en los momentos de concluir nuestras operaciones el Dow ya andaba superando 2% de caída.
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¿De dónde podía extraer nuestro Merval un aumento cercano a 3% y con volumen desnutrido? Quizás, de alguna «galera» oficial. El listado clásico estuvo en mínimo de 969 puntos y se dio el gusto -intradiario- de recuperar la zona de los 1.000, para finalmente quedarse en el umbral y con 997 unidades de clausura. Lo dicho, en términos exactos, 2,83% de repunte local y siendo una estrella brillante, en horizonte nuboso de los demás.
Se movieron 32 papeles con aumentos, por solamente 15 en descenso, completando un «combo» virtuoso de nuestro recinto exclusivo: si bien con falencias, que se notaron en el indicador de base.
Con las nuevas disposiciones, sobre liquidaciones, otra vez se reunió un volumen sumamente magro. Escaso respaldo para la arremetida ensayada en precios y un total de $ 41 millones de efectivo en acciones. El ancla echada en la plaza de Tenaris, ayer solamente con 440.000 papeles, le comió una buena parte del volumen que se venía mostrando hasta la pasada semana.
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