8 de enero 2009 - 00:00

Una tregua temporal alivió a Gaza, pero Israel asalta escondites de Hamás

El funeral de la víctimas del ataque israelí a las escuelas de la ONU en Gaza fue masivo.
El funeral de la víctimas del ataque israelí a las escuelas de la ONU en Gaza fue masivo.
Gaza - Los habitantes de la Franja de Gaza tuvieron ayer tres horas de respiro, las primeras desde el 27 de diciembre luego que Israel y Hamás aceptaran una tregua humanitaria que se repetiría cada día. Sin embargo, concluido ese lapso se reanudaron los enfrentamientos, y el gobierno Ehud Olmert aprobó el inicio de la tercera y última fase de la operación Plomo Fundido.
En una reunión presidida por el primer ministro, el gabinete de seguridad «aprobó la continuación de las operaciones terrestres, incluida una tercera fase que ampliará la ofensiva penetrando más en las zonas pobladas» en busca de escondites, declaró un miembro del Gobierno que pidió el anonimato.
Ésta se produjo al mismo tiempo que Israel anunciaba el envío de emisarios a El Cairo para discutir una propuesta de alto el fuego anunciada el martes por el presidente egipcio, Hosni Mubarak, en coordinación con su homólogo francés, Nicolas Sarzkozy (ver nota aparte).
Tras la iniciativa egipcia, Israel interrumpió ayer sus bombardeos sobre la ciudad de Gaza el miércoles durante tres horas «por motivos humanitarios». Hamás, por su parte, cesó sus disparos de cohetes también durante ese tiempo.
Ayuda
Los habitantes de Gaza, paralizados durante doce días por los ataques, aprovecharon la pausa para buscar agua y alimentos, mientras que el Ejército israelí señaló la entrada en Gaza ayer de 78 camiones de ayuda humanitaria.
Pero a muchos el tiempo el tiempo pasó demasiado rápido. «Tres horas no es suficiente. No tenemos agua, ni electricidad ni comida», explicó Mohammad Azzam, de 45 años. «Temo que a esta pausa le siga una ofensiva todavía más fuerte y una invasión a todo el barrio», cuenta Azzam.
Algunos habitantes de la zona ni siquiera sabían que había tres horas de alto el fuego. «¿En serio? Saldré a ver si encuentro una tienda abierta y compro unas latas de conserva», respondió Waël Haj Ahmad, de 34 años.
Cientos de palestinos acudieron al hospital de Shifa, el principal de Gaza, para donar sangre, mientras que muchos otros visitaron a familiares heridos o buscaron a personas muertas. Los equipos de emergencia utilizaron las tres horas para buscar a víctimas entre los escombros y rescatar a heridos o cadáveres.
En ese territorio, las acciones israelíes disminuyeron su intensidad ayer, que se saldaron con al menos 21 palestinos muertos, tras las decenas de muertos civiles del martes, cuando al menos 50 personas perecieron en varios ataques contra escuelas de la ONU.
Víctimas
Según el nuevo balance de los servicios de urgencia y emergencia del territorio controlado por Hamás, la ofensiva se ha cobrado desde su inicio, el 27 de diciembre, 702 muertos palestinos -220 de ellos niños- y unos 3.100 heridos. Israel no ofreció cifras sobre sus bajas.
Por otro lado, el Ejército israelí lanzó panfletos sobre Rafah pidiendo a los habitantes que abandonen esa zona fronteriza con Egipto en previsión de bombardeos a los túneles utilizados por Hamás para el contrabando de armas.
Al cierre de esta edición aviones hebreos habían comenzado a bombardear la zona de forma masiva a la altura del corredor Filadelfi, la frontera entre Gaza y Egipto. La televisión israelí informó que, pasadas más de cuatro horas, el bombardeo continuaba y que el objetivo era desmoronar los túneles por los que el movimiento islamista Hamás hace acopio de armas para sus milicianos.
Según testigos presenciales, decenas de familias dejaron sus casas y pertenencias y se encaminaron hacia el Norte en busca de refugio, sin saber si podrán volver a ellas.
En ese marco, el Ejército israelí autorizó ayer, por primera vez desde que lanzó la ofensiva Plomo Fundido hace doce días, que un grupo de periodistas entrara en la Franja de Gaza, aunque únicamente acompañando a sus fuerzas.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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