13 de noviembre 2014 - 00:00

Una voz francesa para Luciano Berio

Donatienne Michel-Dansac: “Mi formación me ayudó mucho en la música contemporánea, y además yo tenía los oídos muy abiertos.”
Donatienne Michel-Dansac: “Mi formación me ayudó mucho en la música contemporánea, y además yo tenía los oídos muy abiertos.”
 Como cierre de su ciclo 2014, el Colón Contemporáneo creado y dirigido por Martín Bauer presenta esta noche en la sala principal del Teatro un acontecimiento excepcional: el estreno latinoamericano de "Coro", composición para cuarenta voces y otros tantos instrumentos solistas. La obra contará con la participación del Coro Diapasón Sur dirigido por Mariano Moruja y de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Al frente de todos estará Emilio Pomarico, director nacido en la Argentina, formado y radicado en Italia, y especializado en el repertorio contemporáneo. El programa se completará con la "Sequenza III" de Berio a cargo de otra especialista: la soprano francesa Donatienne Michel-Dansac. Dialogamos con ella:

Periodista: Usted empezó a cantar música de Berio con Pierre Boulez. ¿Qué significó esa experiencia?

Donatienne Michel-Dansac:
Esa experiencia de Berio y Boulez fue lo que me hizo volcarme a la música contemporánea. Entendí que el encuentro con Boulez, el Boulez director, su manera de pensar, de dirigir y hacer esa música, tenían una simplicidad que me cautivó. Fue un shock desde el inicio del primer ensayo, y pensé "Quiero hacer esto". Él fue extremadamente amable; yo era una estudiante, era muy joven y no sabía nada de esta música, pero él me alentó mucho y estaba muy conforme.

P.: ¿Cuándo y cómo se acercó por primera vez a la «Sequenza III»?

D.M.D.:
A principios de los 90, luego la canté mucho en esa época, y después pasé mucho tiempo sin cantarla. La retomé el año pasado, y la trabajé mucho. No es interesante ni tiene mucho sentido repetir lo que uno hizo antes, no es algo automático, y esta obra es muy difícil.

P.: Imagino que más en una sala tan grande.

D.M.D.:
Sí, pero, más que por la acústica, por el entorno. Es un lugar muy antiguo, habitado por otras músicas, uno llega después de Verdi, Puccini, uno tiene que llegar con humildad.

P.: Su repertorio abarca música desde el barroco hasta nuestros días. ¿Qué le brinda ese ida y vuelta entre lenguajes y estilos?

D.M.D.
: Es como un partido de tenis. Tengo una formación muy standard, pero empecé a ir a conciertos desde muy pequeña, de música sinfónica, ópera, jazz, también teatro... cuando empecé a cantar me interesaba abordar cosas que otros no hicieran.

P.: ¿Para evitar comparaciones?

D.M.D.:
Sí, sobre todo. Mi formación me ayudó mucho en la música contemporánea, y además yo tenía los oídos muy abiertos, entonces me permití ciertas cosas respecto de mi voz, y, por el contrario, dado que la música contemporánea demandan de la voz cosas extremas que hay que buscar técnicamente cómo lograrlas sin hacerse daño, toda esa búsqueda me ayudó a abordar otras músicas.

P.: ¿Por ejemplo?

D.M.D.
: Esta idea de una ausencia de línea que hay en este tipo de música me permitió preguntarme por qué no probar una ausencia de línea en el repertorio previo, para que la línea vuelva. Es un trabajo de impresión, como se imprime un diario, y de leer un artículo: a fuerza de leerlo y leerlo muchas veces, se encuentra un sentido distinto. Es el mismo trabajo que hago en Schubert, en Mozart, en Bach. Yo evito lo evidente, y en lo contemporáneo muchas veces no hay evidencia, eso me atrae mucho. Y cuando trabajo una obra contemporánea, siempre trabajo en paralelo con otra música. En el caso de Berio, con algunos corales de Bach, pero no sólo la soprano sino todas sus voces, y en el caso de Sciarrino volví a la música del Renacimiento; siento la necesidad de trabajar una música completamente distinta.

Entrevista de Margarita Pollini

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