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UNEN jura no tener fisuras, pero el debate no termina
Ricardo Alfonsín no apoya la ley que modifica la jurisdicción de pago a bonistas y pide un debate. Ayer, se reunió en San Isidro con el Puma Rodrigo “Roro” Roncero y Miguel Bazze.
Los radicales tienen algunos conflictos dentro del bloque de Diputados. Allí un grupo no está de acuerdo en sumarse a un voto en contra de la ley sobre el cambio de domicilio de pago de la deuda y mucho menos con aparecer en la foto por la negativa junto al PRO. No parece que sea un problema ideológico, sino más bien una cuestión de interna.
Ayer, Ernesto Sanz intentó reinstalar una certeza: "Todos tenemos la misma decisión de no acompañar".
Para Sanz no hay diferencias dentro del grupo, aunque la realidad podría deparar sorpresas.
Elisa Carrió ya dijo públicamente que impulsa una abstención para no involucrarse en la guerra antibuitres que propone Cristina de Kirchner y que podría llegar a votar por la negativa sólo si fuera necesario para frenar el proyecto.
Esa salida puede ser contagiosa dentro del grupo de diputados de UNEN, muchos de los cuales aún tienen miedo que el Gobierno los corra por izquierda en este tema tachándolos de antipatrias.
Esas posiciones se ven tanto en la izquierda como en el alfonsinismo radical. Por eso Sanz ya se ataja aclarando que algunos se expresarán "votando en contra" y otros "absteniéndose".
Sobre la posición de la chaqueña fue irónico: "Carrió es Carrió, hay que aceptarla como es. Punto".
Frente a todo ese esquema queda Libres del Sur. Ese partido, que milita dentro de UNEN, ya adelantó su idea a favor del proyecto oficial. Es el grupo que más teme al juego de mancha venenosa que lanza el Gobierno hacia quienes le voten en contra su proyecto.
Humberto Tumini ya pidió una "posición común en el Parlamento" y no alinearse con la derecha. Es decir, para él, con el macrismo.
Por autopistas parecidas circulan aún Proyecto Sur y el GEN, las dos definiciones que faltan para completar el cuadro de UNEN.


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