Unicornios y tecnología: primeros ensayos 2018 en cambios laborales

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• TAMBIÉN SE INTENTARÁ NEGOCIAR EN ENERGÍA Y BANCOS
Las modificaciones no incluirán la posibilidad de abrir sindicatos nuevos por empresa. Se promoverá una mayor movilidad y facilidades para contratar nuevos empleados.

El primer tramo de la modificación de las estructuras laborales (el gobierno prohíbe que se la llame flexibilización) comenzará en el primer trimestre del próximo año. Se aplicará de manera sectorial y en aquellos rubros donde el crecimiento supere el concepto de "brotes verdes" y sea una realidad innegable. Será en actividades que tengan alto nivel de demanda laboral y donde la representación sindical no sea altamente combativa, tenga bajo nivel de afiliación o sea más permeable al diálogo. Sin embargo, y al menos en un primer momento, no habrá avance en un capítulo clave de la flexibilización laboral a la brasileña. Es el que le permite a los afiliados de un sindicato abrirse de éste y formar uno nuevo dentro de la compañía.

Los primeros sectores que están en la mira para avanzar son los de la "Nueva Economía" o los unicornios; junto con los sectores tecnológicos. Suponen, con cierta información, desde el gobierno, que los trabajadores de estos rubros son los de mayor permeabilidad a los cambios laborales que se buscan implementar, especialmente en lo que implica a la movilidad de los puestos de trabajo y a la demanda de nuevos empleados. La intención es mostrar que modificando estructuras actuales "anquilosadas", en poco tiempo el gobierno podría mostrar a la sociedad que la mala imagen de la flexibilidad laboral es un mito, y que en realidad se trata de un mecanismo válido para reducir costos y aumentar la capacidad productiva de las empresas. Y, en un segundo momento, para conseguir mejoras en el poder adquisitivo de los empleados. La elección de los Unicornios y las de las Nuevas Tecnologías no es azarosa. Se sabe que son rubros donde hay una alta demanda de trabajadores y que cualquier movimiento de puestos y condiciones de trabajo no implicará una caída en la calidad de esas vacantes; sino todo lo contrario. Luego el ejemplo se mostraría ante la sociedad, para convencer que el camino no es un peligro para la demanda laboral, sino una solución para reducir los índices de desempleo. Se entiende ahora también porque fue el nuevo empresario argentino "héroe" el que primero lanzó con nombre y apellido el pedido al gobierno para que acepte los cambios laborales. La semana pasada, el dueño de Mercado Libre, Marcos Galperin, través de su cuenta de Twitter, había dicho que Argentina podría perder inversiones significativas a manos de Brasil si no se flexibilizaba el mercado laboral. "Viendo la reforma laboral brasilera, Argentina puede: imitarla, salirse del Mercosur o resignarse a perder millones de empleos a Brasil", dijo.

Para un segundo momento, y cuando el ejemplo de los Unicornios o las compañías de tecnología puedan ser mostrados a la sociedad, el gobierno quiere avanzar sobre otros sectores como los de energía y entidades financieras. En el primer caso se asegura que con el nuevo escenario político que surgirá luego de las elecciones y la llegada (para algunos tardía) de inversiones estructurales, las compañías energéticas serán demandantes de mano de obra y con salarios competitivos. Y que la llegada de nuevos trabajadores facilitará que también se le pierda el miedo a aceptar cambios en las estructuras laborales. El modelo a seguir en este caso es el acuerdo que se firmó en enero pasado entre las petroleras y el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, para destrabar la explotación de Vaca Muerta. Para el gobierno el titular del gremio, Guillermo Pereyra, es quién más entendió los "tiempos que corren" al firmar el tratado por el cual se les permite a los trabajadores cierto nivel de flexibilidad laboral. Pereyra había afirmado "si nos mantenemos rígidos, no va a venir nadie a sacar el petróleo y el gas bajo tierra". Además negó que el nuevo convenio implicara "precarización laboral" y que había que aceptar un "nuevo paradigma" para las explotaciones tradicionales.

Otro sector donde se quiere avanzar es en el sistema financiero, donde, según los números de la actividad, se da una de las mayores tasas de crecimiento en la actividad desde que Mauricio Macri llegó al gobierno. Es además un rubro donde los bancos reclaman menos rigideces para poder avanzar en la contratación de personal y reconvertir a los que ya están empleados para las nuevas tecnologías que se irán incorporando a la actividad. Aquí hay un escollo importante. El titular de La bancaria, Sergio Palazzo, es un ya histórico opositor a las políticas oficiales y está siempre preparado para lanzar un "plan de lucha".

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