17 de abril 2012 - 00:00

Unos estatizan y otros privatizan

Unos estatizan y otros privatizan
Ayer comentamos algunos aspectos negativos de las petroleras estatales (más corrupción, menos y más cara producción petrolera, menor eficiencia que su contraparte privada, mayores impuestos, etc.) y las mejoras que generan las privatizaciones. Entonces, ¿entre YPF camino a la estatización y PEMEX (si E. Peña Nieto gana la elección en junio y «cumple») buscando la privatización, por cuál apuesta? Un punto que no tocamos aún es cuándo una empresa es «estatal». En la Alemania nazi y en otros regímenes fascistas existía un sinnúmero de empresas privadas que actuaron de acuerdo y «sin chistar» con lo que digitaba el partido (por convicción, «ventajas» o temor). A las empresas estatales y las de capital mixto debemos sumar entonces las «paraestatales», aquellas que por el motivo que sea siguen/buscan «las sugerencias» del burócrata o régimen de turno. Esta categoría societaria dispara varios interrogantes: a) ¿cómo analizo una firma cuyo costo de capital depende del acercamiento al Gobierno y que en un tris puede ser expropiada o beneficiada con un monopolio?; b) ¿puedo culpar a sus directivos (si son honestos) por maximizar las ganancias de corto plazo cuando están sujetos a la histeria de la política y mañana pueden perder su puesto o la firma cerrar?; ¿estas firmas, benefician o perjudican a la sociedad?, etc. Todos estos interrogantes suponen, en definitiva, una prima de riesgo -común con las empresas mixtas en regímenes estatizantes- de difícil evaluación y que rompe con cualquier análisis bursátil tradicional. La combinación del Dow trepando 0,56% (cerró en 12.921,41 puntos) con el NASDAQ y el S&P500 cediendo terreno.

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