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Usan “terroristas” con síndrome de Down en ataque en Irak: 48 muertos
Los cuerpos de milicianos sunitas, víctimas del ataque suicida cerca de Bagdad por parte de un joven con síndrome de Down, son trasladados a un hospital en una camioneta. Allegados, desconsolados, besaron los cadáveres.
El primero y más mortífero de las ataques, con 43 fallecidos, se produjo en el pueblo de Al Balesem, 25 kilómetros al suroeste de Bagdad, cuando un hombre detonó el explosivo adherido a su cuerpo.
La letal explosión se produjo cuando un grupo de milicianos sunitas (minoría entre los musulmanes del país a la que pertenecía el derrocado Sadam Husein) que integran el entramado de seguridad de Irak hacían fila en una base militar para recibir su recompensa por haberse aliado al ejército de EE.UU.
El supuesto «terrorista» suicida, que llevaba puesta la vestimenta tradicional árabe, «parecía no saber hacia dónde ir», indicó un responsable militar. «Los militares le ordenaron que se detuviera, pero no obedeció. Dispararon varias veces al aire y se hizo estallar», concluyó.
Horas después, otro atacante hizo explotar su carga en la sede de los Consejos de Salvación de la localidad de Al Qaem, en la provincia de Anbar, y mató a cuatro miembros de los Consejos de Salvación.
Según fuentes de la Policía, los atacantes de ambos atentados padecían el síndrome de Down, un hecho que -según medios locales- constituye una nueva estrategia de la insurgencia.
Las milicias que ayer fueron blanco de los ataques antiguamente luchaban junto a la red Al Qaeda contra las tropas extranjeras. Ahora se las conoce como Consejos de Salvación o «Sahwa», y fueron creadas en octubre de 2006 por el entonces comandante de las fuerzas norteamericanas en Irak, David Petraeus.
La primera de estas milicias nació en la provincia occidental de Al Anbar y su éxito impulsó a los clanes árabes de las provincias de Salahadín, Diyala, Nínive y algunas regiones de Bagdad a que formaran sus propios Consejos de Salvación.
Estos movimientos han demostrado su disconformidad ante las autoridades por el abandono de que son objeto desde que el Gobierno iraquí las tomó bajo su responsabilidad a principios de 2009.
El ataque de ayer puso de manifiesto la fortaleza de la insurgencia y la fragilidad de la situación de seguridad, en momentos en que, a cuatro meses de las elecciones, se encuentra empantanada la formación de gobierno. El actual primer ministro, Nuri al Maliki, y el ex jefe de Gobierno Iyad Allawi, ambos aliados de EE.UU., ambicionan el puesto.
En Bagdad y en Washington numerosas voces se han levantado para advertir del riesgo que supone este bloqueo político para la seguridad del país.
Los atentados se producen también en pleno proceso de retirada de las fuerzas estadounidenses de combate. El contingente estadounidense, actualmente de 74.000 efectivos, quedará reducido a 50.000 el 1 de setiembre.
El vicepresidente Joe Biden reiteró ayer el compromiso de repliegue de las tropas de combate hacia finales de agosto. En una entrevista concedida a la cadena ABC y emitida ayer, Biden enfatizó que esa fecha límite «no será aplazada». «Hay un Gobierno de transición. Hay un Gobierno vigente que está funcionando. La seguridad iraquí depende de los iraquíes», aseveró.
Agencias AFP, ANSA, EFE y DPA


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