8 de octubre 2013 - 00:00

Ushuaia disfrutó de una noche diferente con Facundo Ramírez

El fenomenal pianista Facundo Ramírez brilló primero con música de Piazzolla y, luego, con obras de su padre Ariel Ramírez, en la segunda noche del Festival Internacional de Música Clásica que se desarrolla en Ushuaia.
El fenomenal pianista Facundo Ramírez brilló primero con música de Piazzolla y, luego, con obras de su padre Ariel Ramírez, en la segunda noche del Festival Internacional de Música Clásica que se desarrolla en Ushuaia.
Ushuaia - Si la noche de apertura había tenido un clima de gran fiesta no exento de solemnidad, la velada del domingo, segunda del Noveno Festival internacional de Música Clásica que se celebra aquí, tuvo un tinte mucho más relajado, en parte por las características de la propuesta y en parte por haber sido superada ya con éxito la primera prueba en esta nueva sede del Hotel Arakur.

La presencia convocante de Facundo Ramírez, fenomenal pianista abocado al folklore por herencia paterna (es hijo de Ariel Ramírez) que su propio talento de intérprete casi supera, fue el atractivo de un concierto con dos instancias bien diferentes. En la primera parte, Ramírez interpretó, junto a una orquesta de cuerdas integrada por músicos del ensamble del Festival, "Las cuatro estaciones porteñas" de Astor Piazzolla, todos bajo la dirección de Carlos Bertazza. La intachable labor del pianista no tuvo el mismo eco en un grupo instrumental desparejo (destacables los solos de cello de Myriam Santucci) pero que acometió la tarea con brío y una conducción clara y precisa.

La segunda parte del concierto estuvo compuesta por temas de Ariel Ramírez en versión de Facundo y de su grupo de excelentes instrumentistas: Fabián Leandro en guitarra, Lucas Rosenwasser en bajo y Ulises Lescano en percusión. En sus manos estuvo lo más sobresaliente del concierto, y así lo entendió un público que colmó el auditorio y aplaudió a rabiar aires conocidos y otros menos transitados de la vasta y diversa obra de Ariel Ramírez. La intervencion de la cantante Mónica Abraham restó un poco de brillo a los momentos finales de la noche; de todas maneras el saldo fue altamente positivo y contribuyó a la diversidad estilística en la oferta de un Festival que busca abrir cada vez más puertas al público y a los intérpretes.



*Enviada especial

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