Vecinos de Núñez reclaman indemnización por destrozos

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Las calles de los barrios porteños de Núñez y Belgrano, en inmediaciones al estadio Monumental de River Plate, amanecieron ayer repletas de basura y con numerosos locales y edificios destrozados tras los enfrentamientos provocados por los simpatizantes millonarios. Los comerciantes, indignados, exigen ahora un responsable, mientras el Gobierno y Macri se echan culpas y el operativo de seguridad quedó ayer en el ojo de la tormenta.

Así, el escándalo en Núñez dejó abierta la discusión política que incluyó la reivindicación desde el Gobierno nacional de la decisión de jugar el encuentro con público y críticas de la oposición contra el operativo de seguridad que dejó expuestos a los policías frente a la bronca de los hinchas.

Por su parte, los vecinos de la zona, que el domingo fue el blanco perfecto para una verdadera batalla campal, explicaron que los seguros cubren algunos de los destrozos, pero prácticamente se pierde un mes de trabajo. Uno de los vecinos, conmovido por la situación, calculaba ayer a la prensa que deberían invertir unos $ 25 mil para poner en funcionamiento nuevamente el local, donde destrozaron las vidrieras y se llevaron además las computadoras. Otro de los dueños afectados, desde su negocio de cerámicos destrozado, no salía de su indignación, a pesar de que se mostraba calmo: «Uno siente impotencia, habremos perdido $ 50 mil por los daños; ya veremos a quién le presentamos acciones judiciales, a la AFA, al club, a la Ciudad o a Nación; alguien se tiene que hacer responsable», sostuvo ante los medios.

Justificación

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, justificó la intervención del Gobierno para que el encuentro se dispute con público, pese a las recomendaciones de fiscales de la Ciudad que indicaban lo contrario luego de los incidentes en Córdoba, donde una decena de hinchas invadió la cancha e increpó a los jugadores.

El funcionario aseguró que «no había razones» para impedir que los hinchas ingresaran al Monumental y atribuyó a «300 tarados» los disturbios, lejos de las imágenes y los relatos que se vivieron dentro y fuera de la cancha, donde varias columnas de centenares de hinchas fueron los responsables de los incidentes. «No echemos la culpa al hincha de River; fueron 300 tarados, hay que buscar los 300

tarados y meterlos presos», reclamó Aníbal Fernández.

No obstante, el funcionario expresó que «evidentemente» hay que «tomar medidas con el propio club, porque esto desgraciadamente sucedió en el club y tiene que hacerse cargo de lo que ha sucedido».

Del otro lado, las voces críticas fueron abanderadas por el jefe de Gobierno porteño y expresidente de Boca, Mauricio Macri. El funcionario porteño responsabilizó al Poder Ejecutivo nacional por los incidentes por no haber hecho «correctamente» el operativo de seguridad que incluyó a 2.200 policías desplegados en distintos objetivos, más los efectivos de empresas privadas.

«¿Qué le va a decir el Gobierno nacional hoy a toda esta gente a la que se le han destrozado los locales en la avenida Del Libertador, a la gente que se va a quedar sin trabajo?», se quejó el jefe comunal. Macri calificó como «el peor espectáculo que puede haber» a los policías defendiéndose de piedrazos y consideró que el cuerpo de Infantería «tiene que tener equipamiento suficiente para disuadir a los violentos y proteger a la gente que vive y trabaja en la Ciudad».

«No se le dieron los elementos a la Policía para contener a este grupo minoritario de gente que provocó semejante tamaño de destrozos», remarcó Macri en declaraciones a la prensa.

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