Venezuela: devaluación debería aliviar a PDVSA

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Caracas - La devaluación en Venezuela tras un congelamiento por dos años del tipo de cambio decidido por el Gobierno interino de Nicolás Maduro aliviará las constreñidas finanzas de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), aunque necesitará mucho más que dinero fresco para sacar la producción de crudo del país del extenso letargo en el que está sumida.

El ajuste anunciado la semana pasada llevó la cotización oficial a 6,3 bolívares por dólar desde los 4,3 fijos que regían desde principios de 2011, una medida que aumentará los ingresos en moneda local de la petrolera, que es prácticamente la única exportadora del país. PDVSA aporta 9 de cada 10 dólares que entran a la economía por ventas externas y es la primera perjudicada cuando el tipo de cambio queda anclado. Pero expertos de la industria coinciden en que cada vez tiene menos margen de maniobra para enfocarse en su negocio debido a los aportes que realiza al Estado para financiar desde la construcción de casas hasta asistencia social, mientras atiende compromisos políticos del país con sus aliados en programas de venta de petróleo con beneficios.

"Ésta debería ser una buena noticia para PDVSA y sus socios y permitiría un ligero aumento de producción, pero no creo que se incremente demasiado la inversión", dijo Francisco Monaldi, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA) con sede en Caracas. En medio de las onerosas transferencias a las arcas públicas, PDVSA debe lidiar con pesadas cargas que terminan por limitar el dinero disponible para invertir y retrasan los pagos a sus proveedores, lo que desde 2010 contribuye a que la producción no supere los 3 millones de barriles por día. En 2011, las deudas de PDVSA con suplidores escalaron a un récord de u$s 12.376 millones, trabando sus principales proyectos de extracción, y las inversiones de la firma representaron menos del 13% de los ingresos.

El ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, aseguró días atrás que el año pasado se redujeron las obligaciones pendientes tras el pago de unos u$s 15.000 millones, pero esas erogaciones se hicieron a costa de un creciente endeudamiento.

La deuda financiera de la petrolera se elevó casi un 15% a u$s 40.026 millones en 2012 para apalancar su gasto corriente y hacer frente a una pequeña parte de su monumental plan de negocios, que requiere desembolsos de u$s 266.000 millones hasta 2018.

La devaluación se produce semanas después de que Ramírez anunciara la reorganización de un impuesto petrolero para darle mayor holgura tanto a PDVSA como al Banco Central, reduciendo el millonario aporte obligatorio de la estatal al Fonden, un fondo parafiscal que financia obras de infraestructura.

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