• SALEN A TENDER PUENTES CON GOBERNADORES DE CARA AL PRESUPUESTO 2019 CON CLÁUSULA DEL FMI La gobernadora y el jefe de Gobierno porteño se reunieron con Pichetto. Ya habían estado con Massa. Se suman como nuevos negociadores de la Casa Rosada ante el peronismo dialoguista
Interlocutora. Vidal estuvo en Vicente López con Jorge Macri. La gobernadora ya maneja agenda nacional frente al peronismo.
La unidad política María Eugenia Vidal-Horacio Rodríguez Larreta ya alcanzó envergadura nacional. En Pizza Cero, sobre la avenida Del Libertador esquina Tagle, la punta de lanza de la mesa política del Presidente ensayó un primer acercamiento a Miguel Pichetto, jefe de los senadores PJ y terminal de un sector de la liga de gobernadores. Vidal-Larreta venían de reunirse la semana pasada, en la parrilla La Brigada, con Sergio Massa, socio político de Pichetto y armador del "nuevo" peronismo que también incluye a Juan Manuel Urtubey. El objetivo: recomponer el vínculo y volver a tender puentes de cara a la votación del Presupuesto 2019 y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, una agenda que cruza los límites de la Capital Federal y también de la provincia de Buenos Aires.
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La incursión de Vidal-Larreta en el vínculo con el peronismo exhibe el nuevo rol de negociadores que les encomendó Mauricio Macri luego de licuar a Mario Quintana y a Gustavo Lopetegui, espadas de Marcos Peña. El lunes Federico Pinedo había retomado el diálogo con Pichetto luego de la sanción de la ley para frenar la suba de tarifas que detonó el veto presidencial y disparó la tensión de la Casa Rosada con la liga de gobernadores. Para descomprimir, el Poder Ejecutivo Nacional anestesió el proceso senatorial de desafuero de Cristina de Kirchner como gesto hacia el peronismo de Pichetto que estaba dispuesto a bloquear esa iniciativa para blindar a la ex presidenta.
La negociación en dos tiempos, primero Massa y luego Pichetto, refleja la convicción del Gobierno nacional de la existencia de un acuerdo político entre el senador de Río Negro y el exintendente de Tigre. Con Massa, la gobernadora y el jefe de Gobierno porteño habían analizado la posibilidad de incluir en el proyecto de ley anti-tarifas de Senado el traspaso de Edenor y Edesur a la provincia y a la Ciudad de Buenos Aires, tal cual reclamaban los gobernadores. Pero el jefe del Frente Renovador vetó esa negociación para que la iniciativa aprobada por el kirchnerismo y el massismo en Diputados sea convertida en ley sin cambios. Ayer con Pichetto acompañado por el economista massista Miguel Peirano en Pizza Cero, la Casa Rosada intentó buscar nuevos interlocutores en la Cámara alta después del pico de tensión entre el jefe de los senadores PJ y el Ministerio del Interior de la Nación.
La cumbre Vidal-Larreta con Pichetto fue gestada por Federico Salvai, jefe de gabinete bonaerense y experto en transitar las arenas movedizas del peronismo. La de ayer no fue la primera coproducción Nación-Provincia de Salvai a quien se le atribuye la proto candidatura a senador de Florencio Randazzo que le drenó votos a Cristina en la legislativa del año pasado para allanarle el triunfo a Esteban Bullrich en Buenos Aires. "La candidatura de Florencio fue providencial. Si Cristina hubiese ganado el año pasado, en este contexto de crisis tendría a todo el peronismo alineado y nos estaría pateando hasta los escritorios", grafica un operador del Gobierno nacional.
Ayer Pichetto se mostró conciliador en el desayuno que compartió con Vidal-Larreta. Pero a la tarde desplegó el manual del peronista opositor. Arrastrá a un puñado de senadores PJ hasta la sede de la CGT para apoyar una convocatoria al paro general. La gobernadora y el jefe de Gobierno le propusieron a Pichetto agendar una nueva reunión pero esta vez con la presencia de Marcos Peña. Apuntan a comenzar a delinear un acuerdo macro de leyes para aprobar en el próximo año y medio, es decir hasta que finalice el mandato de Macri. En ese contexto se inscribe el Presupuesto 2019 y la aprobación del eventual acuerdo de endeudamiento ante el Fondo Monetario Internacional.
La seguidilla de encuentros Vidal-Larreta con Massa y Pichetto ratifica además la defunción de la doctrina de la jefatura de Gabinete que apuntaba a exterminar las jefaturas PJ en los territorios. Ahora la Casa Rosada explora un esquema de cohabitación con pacto de no agresión a los mandatarios peronistas siempre y cuando colaboren en la gobernabilidad. Rogelio Frigerio insistió ayer en Tucumán, junto a Juan Manzur, en esa línea que promueve desde el inicio de la gestión junto a Emilio Monzó. "Nosotros tenemos un diálogo permanente con los gobernadores. De hecho, al día siguiente de la votación de tarifas en el Senado, el Presidente realizó una gira por el norte argentino. Estuvimos en Salta y en Santiago del Estero durante tres días reunidos con 6 gobernadores, repasando todos los temas de gestión de manera detallada. Hay que dar vuelta la página y pensar cómo hacemos para sacar al país adelante entre todos", aseguró el funcionario nacional. "No necesitamos que los gobernadores de la oposición cogobiernen con Cambiemos, pero sí que apoyen las decisiones que el Presidente tiene que tomar para sacar el país adelante y recibimos, en ese sentido, el apoyo de la mayoría de los gobernadores. Durante dos años y medio tuvimos apoyo de la mayoría de los gobernadores del peronismo responsable con la gobernabilidad. Pudimos sacar adelante prácticamente todas las leyes que necesitaba la Argentina", afirmó Frigerio.
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