9 de agosto 2018 - 22:25

Vidal, recargada, cruzó a los K: “No soy Cristina”

• INVESTIGACIÓN POR LOS APORTES FALSOS A LA CAMPAÑA DE CAMBIEMOS
Pidió que “llenen de denuncias los juzgados”. Ratificó su oposición al proyecto del aborto. Y llamó a sancionar una ley de financiamiento político.

Agenda. Vidal, durante una reunión de Gabinete ayer en el partido de Olivos. Sus primeras definiciones públicas no esquivaron los coletazos de la explosión en la escuela de Moreno, la causa por aportes falsos y la puja por el aborto.
Agenda. Vidal, durante una reunión de Gabinete ayer en el partido de Olivos. Sus primeras definiciones públicas no esquivaron los coletazos de la explosión en la escuela de Moreno, la causa por aportes falsos y la puja por el aborto.
María Eugenia Vidal volvió a desempolvar ayer el teorema que la catapultó a la gobernación en 2015, ese por el cual se considera con suficiente autonomía política para protegerse y defenderse de los tsunamis que amenazan su gestión.

Apeló, en síntesis, al contraste con la expresidenta Cristina de Kirchner para sumergirse en el espinoso episodio que la acecha tras las denuncias por los aportes falsos a la campaña legislativa de 2017.

"Yo no soy Cristina (Kirchner), no soy una abogada exitosa", trazó con especial énfasis durante una extensa entrevista radial procurando marcar una profunda brecha con la gestión anterior, especialmente cuando la contaminación se hace más visible tras el escándalo por la difusión de los cuadernos supuestamente escritos por el exchofer de Roberto Baratta.

Con ese antecedente a su favor, Vidal decidió ayer readministrar su protagonismo y su visibilidad -aún cuando la centralidad de su jefe político, Mauricio Macri, puede aparecer algo deteriorada por los tropiezos y las esquirlas de la crisis económica- con tres menciones puntuales:

"Nunca tuve una denuncia por corrupción, puedo mostrar el resumen de mi tarjeta de crédito, a dónde me voy de vacaciones, no tengo nada que esconder. No somos todos lo mismo".

"No soy igual que los que se robaron la plata de las rutas, los hospitales y las escuelas de la provincia de Buenos Aires".

"Que me den vuelta, les digo a los kirchneristas, llenen de denuncias los juzgados, yo no soy como ellos".

El énfasis en el asunto de la transparencia no es casual. Vidal llegó a la gobernación de la mano de un convencimiento empírico acerca de la necesidad de buena parte de la sociedad de confiar el futuro del mayor distrito del país a un referente apoyado en las bases de la honestidad. No era una idea casual: del otro lado, la opción tóxica de Aníbal Fernández candidato potenciaría sus chances de acceder a la gobernación.

Por eso ayer basó gran parte de su argumentación en la recuperación de esa piedra basal, frente al avance de la investigación por los aportes truchos a la campaña del oficialismo en la que aparece cada vez más comprometida la ahora excontadora general de la provincia, María Fernanda Inza, tesorera de Cambiemos en el distrito.

En ese sentido, Vidal pidió a los legisladores nacionales que "sancionen una ley de financiamiento político como la gente", y negó su responsabilidad en la presunta irregularidad en el acceso a fondos para la campaña.

Argumentó que decidió acompañar a cada uno de los candidatos ("Me puse la campaña al hombro..."), pero negó haberse encargado de la recaudación y del control de los fondos.

La reaparición ayer de Vidal luego de la trágica explosión de una escuela en Moreno (ver aparte) coincidió con el debate en el Congreso de la ley para legitimar el aborto. La gobernadora, quien se manifestó públicamente en contra de ese proyecto y había llevado incluso esa garantía ante el papa Francisco, remarcó que si la iniciativa fracasaba en el Senado, iba a "estar más aliviada".

"Yo, en lo personal, tengo que decir que si la ley no se vota hoy (por ayer), voy a estar más aliviada, porque estoy seriamente en contra de la ley", sostuvo.

Anoche, el avance de esa votación parecía darle la razón.

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