23 de junio 2009 - 00:00

Virus ya afecta a los más vulnerables

La influenza A H1N1 dejó de ser la enfermedad de la clase acomodada. Ya se registraron más de 1.200 casos y 10 muertes, 8 en el conurbano bonaerense y 2 en la Ciudad de Buenos Aires. Además, hay más de 75 internados, de los cuales un tercio está grave.

Según el informe de las autoridades del Ministerio, estas muertes están asociadas en un 20% a los llamados grupos de riesgo por ser portadores de alguna enfermedad de base que predispone a las complicaciones mortales de la gripe A, como también de la influenza estacional. Resta saber si las muertes de los niños, adolescentes y jóvenes por causas como meningitis y neumonías que dieron positivo a la gripe A fueron por localizaciones extrapulmonares o pulmonares del virus, o tuvieron complicaciones por meningitis o neumonías bacterianas. La Argentina ocupa el cuarto lugar de muertes dentro de los 87 países afectados por la pandemia, pero el segundo lugar en el índice de letalidad (0,7%) de la enfermedad después de México (1,5%). Chile es el país de Sudamérica con más casos, más de cuatro mil, pero con un índice de mortalidad del 0,1%. En el país, la mayor mortalidad no se debería a una mayor agresividad autóctona del virus. Dentro de la población vulnerable no está sólo el 30% de argentinos que sufren enfermedades cardiovasculares, o el 10% de diabéticos, ni los tres millones que sufren de enfermedades pulmonares crónicas, ni los más de 130 mil casos de sida ni los pacientes renales ni inmunosuprimidos por distintas causas. Si sumamos la cantidad de población de riesgo, alcanza a 20 millones de argentinos. Pero las muertes fueron en personas de corta y mediana edad, no todas con patología de base que tienen mayor riesgo de morbimortalidad. La preocupación de las autoridades es la propagación del virus, como era de esperar, a los pobres de la Argentina. Además, es importante resaltar que el 50% de los diez millones de niños del país vive en la pobreza. Se vuelve al círculo vicioso pobreza-enfermedad.

Son los débiles en condiciones de vulnerabilidad social los que más se van a enfermar y morir. Al colapso de los sistemas de atención ambulatoria se agregan los de internación. No es lo mismo una gripe en un niño bien alimentado, con control médico, calendario de vacunación completo, con acceso al medicamento y en condiciones de vida favorables, que aquellos que carecen de los elementos básicos para la subsistencia.

El número de vulnerables y pacientes de riesgo alcanza al 50% de la población de la Argentina.

Hay 20 millones de argentinos que no tienen acceso a los cuidados mínimos; el aumento de la pobreza trepa al 30% de la población, la fuerte desigualdad entre ricos y pobres es de 30 veces, el deterioro de los servicios de salud y la falta de una política de salud de cobertura universal son una explicación más acertada de por qué, proporcionalmente, tenemos mayor mortalidad. Nos parecemos más a México que a Chile.

Dejá tu comentario