28 de marzo 2011 - 00:00

Visita clave para mejorar relaciones con Italia

Una visita de menos de un día del canciller italiano Franco Frattini a Buenos Aires pondrá en escena el fin del virtual congelamiento de las relaciones entre su país y la Argentina. La agenda oficial, que incluirá encuentros bilaterales con el canciller Héctor Timerman y la presidente Cristina de Kirchner, tendrá lugar el próximo viernes 1 de abril, en momentos en que Italia juega un papel trascendente en la crisis de Libia, su excolonia y aliada económica privilegiada hasta mediados de febrero.

Desde el default de la deuda argentina, en 2002, los gobiernos de Silvio Berlusconi (2001-2006; 2008-actualidad) y Romano Prodi (2006-2008) pusieron al tope de la relación con nuestro país la situación de unos 600.000 bonistas italianos, según las estimaciones de máxima. Tras el canje de deuda y su reapertura el año pasado, el número de tenedores de bonos impagos en la península se redujo en un 90%.

Otro asunto ruidoso que quedó desarticulado fue la derivación local del control de Telecom Italia (TI) por parte de Telefónica de España, que implicó un expediente en Defensa de la Competencia por la supuesta posición dominante del grupo ibérico al manejar, según los denunciantes, las filiales argentinas de las citadas firmas. Aun en ese escenario, y pese a que la intervención de Telefónica en el mercado italiano encendió un debate agitado en Roma, «lambasciata» en Buenos Aires hizo saber, en su momento, su inquietud por la tentativa de exigencia de desinversión dispuesta por el Gobierno argentino.

El acuerdo alcanzado en 2010 entre el Grupo Werthein y sus socios de TI supuso deshacer una maraña de presentaciones judiciales y administrativas, en tanto que Defensa de la Competencia pasó a archivo lo actuado. Así, el Palazzo Chigi considera que ya es hora de hablar, al menos en público, de otros temas, por lo que destrabó la visita a Buenos Aires de su canciller, lo que no ocurría desde 2001.

Frattini arribará el jueves 31 por la tarde y sólo tiene en agenda ese día una actividad de tipo cultural, como es la inauguración de la exhibición del Doríforo, una emblemática escultura romana que es réplica de una obra griega del siglo V a.C., que permanecerá durante un trimestre en el Museo Nacional de Bellas Artes.

A la mañana siguiente, los ministros de Relaciones Exteriores italiano y argentino cerrarán la sesión de la Comisión Económica Mixta, que habrán encabezado los dos días previos los vicecancilleres Vincenzo Scotti y Luis María Kreckler.

Más tarde, Frattini tiene previsto un encuentro bilateral con Timerman y otro con la Presidente, y cerrará su breve paso por Buenos Aires con un almuerzo en el Palacio San Martín. No tiene previstas citas con dirigentes opositores.

En particular, el ministro italiano abordará con Timerman un tema candente en las últimas semanas dominadas por la crisis libia, como es la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una especie de poder ejecutivo de ese organismo que da amparo legal a invasiones, intervenciones y otras sanciones.

El Consejo está conformado por quince miembros, de los cuales cinco son permanentes y con derecho a veto. Ese club privilegiado lo integran Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, en lo que la Cancillería argentina, entre otras, describe como «una foto de la posguerra». Las otras diez sillas son rotativas y se renuevan cada dos años. Para que una resolución sea aprobada con carácter vinculante, se requiere que no sea vetada por ningún miembro permanente, y el visto bueno de al menos nueve de los quince votos del cuerpo.

Brasil, Alemania, India y Sudáfrica encabezan hace años una ofensiva para ampliar la mesa vip de las decisiones del Consejo. Esos países se perciben ya maduros para incidir en las resoluciones importantes y aspiran a ser miembros permanentes, a caballo del «nuevo mundo multipolar».

Tal iniciativa despertó la reacción de países que se agrupan bajo el nombre «United for Consensus», que buscan llevar a cabo su propia propuesta de reforma. Ese sello encuentra a Italia y la Argentina como aliados principales, según reconocen ambas cancillerías. El embajador argentino ante la ONU, Jorge Argüello, cita también entre los aliados a Colombia, España, Indonesia, Argelia y Turquía, y el miembro permanente China.

La postura argentina es eliminar el derecho a veto y habilitar períodos de reelecciones más amplios, «de manera que el que vaya al Consejo tenga siempre la necesidad de volver a la región» para obtener el visto bueno de sus vecinos, explica Argüello. Prensando en Alemania, Italia va en el mismo sentido.

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