12 de junio 2013 - 00:00

Vivió Turquía el peor día de represión de la protesta laica

El centro de Estambul fue escenario ayer de los peores hechos de violencia desde el inicio de protestas contra el Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan. Fuentes médicas hablaron de centenares de    heridos.
El centro de Estambul fue escenario ayer de los peores hechos de violencia desde el inicio de protestas contra el Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan. Fuentes médicas hablaron de centenares de heridos.
Estambul - Estambul fue escenario ayer de los choques más violentos desde el inicio de la ola de protestas que comenzó hace once días, cuando la Policía irrumpió en la plaza Taksim, epicentro de las manifestaciones antiislamistas que sacuden al país, dejando un saldo de 270 heridos, cinco de gravedad, según la Asociación de Médicos.

Siguiendo el anuncio del cuestionado primer ministro Recep Tayyip Erdogan de que ya no habría "tolerancia" con los revoltosos, la carga policial más contundente se produjo a la tarde, después de más de doce horas de enfrentamientos esporádicos en las zonas periféricas del emblemático lugar, eje de las protestas que tienen a Turquía en vilo.

Los agentes avanzaron con numerosas salvas de gas pimienta y chorros de agua a presión para dispersar a los miles de ciudadanos que se habían congregado en la plaza tras el fin de la jornada laboral.

Pese a que la carga logró desalojar la plaza, grupos de manifestantes regresaban continuamente y volvían a enfrentarse con los agentes e incluso encendieron una gigantesca hoguera y lanzaron bengalas y fuegos de artificios contra los policías.

La dura intervención policial había comenzado a primera hora de la mañana, cuando los agentes irrumpieron en la plaza por primera vez en once días. De inmediato se produjeron choques con manifestantes, que respondieron con adoquines y cócteles molotov a las andanadas de gas pimienta y los chorros de agua de los efectivos.

Al mismo tiempo, cientos de ciudadanos defendían la plaza con su presencia, sin emplear métodos violentos, y varios grupos se interpusieron incluso en algunos momentos entre los antidisturbios y los lanzadores de piedras, en un intento de calmar los ánimos.

Pronto circularon por la red rumores que atribuían el lanzamiento de bombas incendiarias a agentes infiltrados, que buscarían así dar a las fuerzas del orden un pretexto para tomar control no sólo de la plaza, sino también del adyacente parque Gezi, donde acampan desde hace once días miles de jóvenes.

El gobernador de Estambul, Hüseyin Avni Mutlu, había prometido reiteradamente que no haría ningún intento de desalojar el parque, convertido ya en una pequeña ciudad autogestionada, y cuya defensa de un proyecto urbanístico ha sido el origen de las protestas. La brutalidad exhibida por la policía en el inicio de esos reclamos ambientalistas fue justamente el desencadenante de una ola de protestas que desde entonces se hizo política y avanzó contra la agenda islamizante del primer ministro Erdogan, que autorizó el uso del velo en las universidades, impuso restricciones a la venta de alcohol y sugirió una ofensiva contra el aborto legal.

De hecho, poco después del mediodía, un nutrido grupo de agentes subió las escaleras que conducen al parque pero sin entrar en él.

Tras la brusca intervención policial en la plaza de Taksim, miles de personas de diversos barrios de Ankara empezaron a marchar hacia la céntrica plaza de Kizilay, para solidarizarse con los manifestantes de Estambul. También hubo marchas en Esmirna, donde las protestas se desarrollaron estos días con menos intervención policial.

Las distintas acciones de la policía causaron sorpresa, ya que Erdogan tenía previsto reunirse con la Plataforma de Solidaridad con Taksim, para hallar una salida al conflicto.

Al mismo tiempo se advirtió que no se tolerarían más actos ilegales. "Insto a todos los activistas en el parque Gezi a entender lo que pasa y a que abandonen ese lugar", manifestó Erdogan, antes de advertir de que "a partir de ahora no habrá más tolerancia".

El jefe de Gobierno declaró que no se rendirá ante los manifestantes. "Dicen que el primer ministro es rudo. Entonces... ¿qué iba a pasar? ¿Íbamos a ponernos de rodillas frente a estas personas?", se preguntó. "Si ustedes llaman a esto rudeza, lo siento, pero Tayyip Erdogan no va a cambiar...", agregó, más desafiante que nunca.

Desde que comenzaron las protestas murieron al menos cuatro personas, entre ellas un policía.

La Bolsa de Estambul siguió perdiendo valor y marcó al cierre de la sesión una caída del 1,8% , hasta los 74,9 puntos, el valor más bajo desde el pasado 4 de diciembre.

Desde que comenzó la crisis, el BIST 100 cayó un 11%, y el domingo Erdogan cargó contra los especuladores y los amenazó con "estrangularlos".

Agencias EFE, ANSA, DPA, Reuters, AFP; y Ámbito Financiero

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