2 de septiembre 2009 - 00:00

Volvieron las lluvias, pero la sequía termina en octubre

Volvieron las lluvias, pero la sequía termina en octubre
De a poco, comienza a disiparse la grave sequía que castigó al campo desde el invierno del año pasado, provocando cuantiosas pérdidas en cosechas y producción ganadera. Cumpliendo con el pronóstico climático, la llamada tormenta de Santa Rosa generó lluvias desde el lunes, principalmente en el Litoral y el norte de Buenos Aires, que ayudarán en parte a la alicaída siembra de maíz.

«Habrá varios días de lluvia hasta el próximo domingo. Buenos Aires y Santa Fe tendrán las áreas agrícolas más beneficiadas», indicó a este diario Eduardo Sierra, agroclimatólogo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El especialista explicó además que a diferencia de otros años, Santa Rosa fue esta vez acompañada por una sudestada y, además, se dará en un proceso de varias etapas. «Hasta ahora llovió en el norte de Buenos Aires y en la cuenca del Salado; hasta el miércoles será en el Norte, luego hasta el jueves en el norte de Buenos Aires, de jueves a viernes en el Litoral y, finalmente, el domingo en todo Buenos Aires», pronosticó Sierra.

En Córdoba se encuentran los únicos campos que no recibieron precipitaciones y tampoco las recibirían durante los próximos días.

El clima de tormenta se mantendrá sobre Buenos Aires, el norte de La Pampa, el este y sur de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, con probabilidad de precipitaciones y tormentas intermitentes y descenso de las temperaturas, indicó a su vez la consultora Weather Wise Argentina, que extiende este mismo pronóstico hasta el viernes.

Tomando en cuenta desde el lunes y hasta el domingo, caerán entre 25 y 75 milímetros, una medida algo menor que la prevista la semana pasada, pero más extendida en el tiempo que lo habitual para esta época del año. A su vez, entre el 7 y el 14 de este mes se daría un régimen similar, con mayor cantidad de lluvias en Buenos Aires, según los cálculos de Sierra.

En principio, el maíz es el cultivo más favorecido por las precipitaciones, ya que la humedad aliviará los suelos en el inicio de la campaña. La ayuda climática podría levantar la intención de siembra, que actualmente se ubica un 20% por debajo de la del año pasado, en 2 millones de hectáreas, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Estas lluvias son además un anticipo del fin de la sequía, la cual, según coinciden los pronósticos climáticos, finalizará en los primeros días de octubre, cuando el fenómeno de El Niño -contrapuesto a La Niña, la corriente fría del Pacífico que generó la última sequía- provoque una temporada de buenas precipitaciones que duraría unos tres meses.

Estas lluvias serán tardías para el maíz, pero coincidirán con la siembra de la soja y es por eso que se calcula que habrá una cosecha récord de la oleaginosa, por encima de los 50 millones de toneladas, muy por encima de los 32 millones de este año afectado por la sequía.

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