31 de octubre 2016 - 23:56

Wall Street a la defensiva entre el PBI, el malestar de los bonos y el FBI

• EL MERCADO AGUARDA POR DEFINICIONES
La economía pisa más firme que Hillary Clinton. La Fed se reúne esta semana. ¿Habrá sorpresas?

Buenas noticias del PBI. Malas noticias del FBI. Wall Street, a la defensiva, espera hasta que aclare. Y mientras tanto corrige hacia abajo con suavidad. La economía pisa firme. Hillary Clinton, no tanto. Nuevos e mails suyos, despachados desde casillas no oficiales, están bajo investigación de la agencia federal, informó el director James Comey al Congreso. La notificación, realizada el viernes, a once días de la elección presidencial, le añade una cucharada de suspenso a una campaña a la que se creía que no le faltaba nada. ¿Será que Donald Trump, que corría muy de atrás según las encuestas, doblará el codo triunfal con el envión provisto, en el momento justo, por el celo policial?

La economía de los EE.UU. creció el 2,9% anualizado el tercer trimestre, y resucitó después de hacer la plancha (+1,4%) en la primera mitad de 2016. Es la lectura más robusta de los dos últimos años, y devuelve la tesis del estancamiento al congelador, pero no es una panacea. Neta de la reposición de inventarios, la demanda final aumentó el 2,3%. Y un salto de las exportaciones del 10% (a caballo de las ventas externas de soja) explica el 40% del incremento. Impresionante, pero no repetible. No obstante, para los planes de la Fed es una noticia oportuna. La idea de subir las tasas de interés requiere, antes que nada, de la buena salud del paciente. Y la Fed se reúne mañana y pasado para examinar la agenda de política monetaria, retomar una discusión ardorosa y, trascartón, practicar los retoques que crea conveniente. ¿Habrá vacunación de oficio? Nadie lo imagina. Sería una sorpresa absoluta. Y, a decir verdad, otros federales, los del FBI, ya les ganaron de mano. En seis semanas, si Trump no da el batacazo, la Fed podrá por fin quitarse la frustración y sumar otro cuarto de punto para llevar la tasa de referencia al rango entre un 0,50% y el 0,75%. Pero lo más importante no será ese paso -que los mercados descuentan- sino precisar cuál es itinerario que se tiene en mente para 2017. Allí anidan hoy los interrogantes. Que lo digan, si no, los bonos. ¿Será que si la inflación repunta y rebasa su meta, los bancos centrales del G4 estarán dispuestos a tolerarlo sin ajustar las clavijas de la política monetaria? Nadie lo ha señalado así, salvo Haruhiko Kuroda, el mandamás del Banco de Japón, quien podrá afirmar lo que quiera mientras no logre evitar que los precios caigan mes a mes en su país. Pero hay señales de inflación en alza en EE.UU., la eurozona y Gran Bretaña, y la cuestión agita a los inversores. ¿Qué quiso decir Janet Yellen cuando jugó con la idea de permitir una economía de alta potencia? Para los bonos globales -que acusan un retroceso del 2,9%- es el broche de un octubre negro. Lo que empezó con el Banco de Japón poniéndole piso a la tasa de 10 años (en 0%, por encima de las tasas negativas vigentes) empalmó luego con la incertidumbre en el otro extremo del arco. ¿Cuál será el techo de la tasa larga? Sobre todo, si se anula el celo preventivo contra la inflación. No es casual que reaparezca la colocación en TIPS, los bonos del Tesoro indexados a la inflación minorista. Los fondos comunes especializados recibieron un ingreso neto de capitales por 1100 millones de dólares en octubre, la cifra más alta desde abril de 2015 (y la segunda mayor desde 2007).

Ganancias

Wall Street espera por las definiciones. Ya tiene una en el bolsillo: se acabó la sequía de rentabilidad del S&P500. Los balances vuelven a expandir sus ganancias, con el liderazgo inesperado de la banca. Pero demanda más información antes de ir a la carga. La Fed no se pronunciará en firme hasta que la política devele su incógnita. ¿Será que Trump gana de atropellada? No es lo que predicen las encuestas. Tampoco las apuestas. Ni siquiera con la noticia bomba del FBI. Es verdad que las chances de Trump dieron un salto con la novedad y estalló el volumen de contratos, pero las apuestas siguen pagando 73 centavos por dólar a favor de Clinton. Quizás lo del FBI llega tarde pero, en todo caso, Wall Street debe anotar que en una eventual Administración Hillary los problemas comenzarán desde muy temprano.