En encuentros con ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de las 20 principales economías del planeta, Zhou recordó las medidas implementadas por su Gobierno para detener la caída de las Bolsas y aseguró que estas políticas ayudaron "a prevenir riesgos sistemáticos".
"La deuda del mercado ha disminuido notablemente, pero esto no ha provocado ningún impacto considerable en la economía real", aseveró, y manifestó que el Gobierno sigue estando decidido en continuar con las reformas a pesar de las "fluctuaciones". Con respecto al yuan, Zhou señaló que la moneda china está cerca de estabilizarse e insistió en que no hay razón para una devaluación persistente.
La situación de la economía china fue una de las principales preocupaciones del G-20 cuya reunión del fin de semana en Turquía concluyó con un comunicado en el que las principales economías se mostraron esperanzadas en poder acelerar el crecimiento económico global a pesar de que sus expectativas anteriores no se hayan cumplido.
Los firmantes dijeron estar comprometidos "a tomar acciones decisivas para mantener la recuperación económica en marcha" y confiar "en que la recuperación se acelere de nuevo".
En el documento, se acordó también adoptar procedimientos claros y respaldar una comunicación más transparente en lo referido a políticas monetarias de modo de no afectar a otras economías, en particular las emergentes.
El grupo acordó guiarse por "una comunicación clara" en lo que respecta a una salida de las políticas de intereses bajos.
Algunos países emergentes como Brasil temen que el alza de las tasas, que ya anunció Estados Unidos, derive en una masiva fuga de capitales, ya que resultará más atractivo invertir en la mayor economía mundial. De todas formas, el comunicado sostuvo que la política monetaria por sí sola no basta para garantizar un crecimiento equilibrado y debe complementarse con reformas estructurales.
Este criterio causó cierta polémica, según explicó el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, al terminar las sesiones. Según este funcionario, el momento más tenso de la reunión se vivió cuando China pidió a última hora eliminar del borrador la frase que establecía la insuficiencia de la política monetaria.
Si bien el G-20 se abstuvo de expresar críticas hacia Pekín, hubo también una advertencia sobre las consecuencias de una guerra de divisas. "Desistiremos de las carreras devaluatorias y resistiremos formas de proteccionismo", aseguró el comunicado.
| Agencias EFE y DPA |


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