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Y le creen a Soros...

De todos modos no nos quedamos con tal argumento. La rueda hubiera subido con o sin Soros mediante, porque estaba "decretado" que así sucediera. Cada mala señal que proviene del contexto (ahora por aplicar el término de "terrorista" a una empresa) es un disparador de una trepada en el mercado, apareciendo las cantidades de dinero necesario para asimilar toda la oferta y pasearse por las plazas con absoluta seguridad. Llegar a los $ 243 millones posibilitó el aumento del día, pero conserva casi el 6% para agosto y diez veces más que ello, lo que atrapa el Merval en el año, nada menos que... ¡el 60%!.
Si el lector quiere hacer un repaso por el listado de índices del mundo, hallará que salvo el Bovespa (ahora con un 10% de utilidad 2014) la mayoría de los demás apenas "arañan" el 5% de aumento y hasta con tres indicadores que figuran con pérdidas en el ejercicio (los de Japón, Inglaterra y Francia). Podría ensayarse la idea de una cuasi realidad que está en ciernes como sería que la economía local se inunde de emisión de pesos, los que se verán inmediatamente dirigidos a escasos activos y con canales tentadores, pero muy cerrados (dólar). Con lo cual la compra de activos empresarios sería mucho más atractiva que tasas de interés en baja. El mandato de colocar los pesos en algún puerto puede dar chance a lo accionario en buena medida. Lo demás es "suntuario", con los mismos papeles (el ajetreado "dólar Bolsa"). Hoy arranca de nuevo y Soros se relame.
La Bolsa, dulzona.


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