22 de junio 2016 - 00:37

YPF busca cerrar el peor de sus negocios: Maxus en EE.UU.

• LA PETROLERA LOCAL ADQUIRIÓ LA EMPRESA EN 1995, CUANDO ESTABA PRESIDIDA POR JOSÉ ESTENSSORO
La firma estadounidense enfrenta demandas por contaminación en las décadas del 50 y del 60 por entre u$s1.700 y u$s3.000 millones.

José Estenssoro
José Estenssoro
 Maxus Energy, una empresa de EE.UU. que pertenece a YPF, presentó un proceso de reorganización como se llama en ese país al concurso de acreedores, dentro del Capítulo 11 del Código de Quiebras. En paralelo, YPF y Maxus llegaron a un acuerdo por el cual la primera pagará a la segunda u$s130 millones y le concederá un préstamo de u$s 63,1 millones, como parte del plan que se presentará al Tribunal de Quiebras del estado de Delaware. Con esos fondos, la petrolera argentina busca cerrar los eventuales reclamos de Maxus y sobre todo los de terceros por pasivos ambientales.

Con esta decisión, la nueva conducción de YPF, a cargo de Miguel Gutiérrez, y en línea con el Gobierno nacional, intenta dar salida al ominoso capítulo que representó la compra de Maxus ocurrida en 1995 cuando la empresa local , ya privatizada, estaba presidida por José Estenssoro y éste pretendía convertirla en una jugadora internacional.

Pero ni Estenssoro, que murió un mes después de la operación, ni el departamento de legales de YPF parecieron advertir que pagaron u$s745 millones por una firma que no cotizaba en Bolsa, tenía pocos activos petroleros, y presentaba el riesgo de demandas millonarias porque una predecesora suya había producido pesticidas con dioxina, componente altamente contaminante base del llamado "agente naranja" que EE.UU. usó en Vietnam.

Aparentemente, Maxus llegó a tener más explotaciones petroleras entre 1995 y 2000 que antes de ser comprada por YPF. De los archivos, no queda claro si la española Repsol conocía los riesgos antes de 2004, cuando comenzaron las demandas en el estado de New Jersey por la contaminación con dioxina del río Passaic.

Pero después de comprar YPF, los españoles no tardaron en vender los activos de Maxus y de YPF Internacional y en menor medida a traspasarlos a Repsol, mientras los ingresos generados por esas operaciones se habrían repartido como dividendos extraordinarios . Así se indica en el informe que elaboró el Gobierno anterior sobre la gestión española aunque después esas conclusiones no se usaron al momento de la indemnización.

La estrategia de Miguel Galuccio frente a las demandas fue buscar repartir el costo con más de 300 firmas que también habían contaminado, mientras desembolsó cerca de u$s 1.000 millones en presuntos pagos parciales. Pero todavía no hay resolución final y se habla de un pasivo ambiental de u$s1.700 a u$s3.000 millones. La decisión tomada ahora sería positiva para YPF si fuera aceptada por los jueces de Delaware y de Nueva Jersey. Pero si es rechazada , puede abrir la puerta para que la petrolera siga perdiendo dinero.

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