Zapatero reprimió a “indignados” y concitó una repulsa unánime

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Valencia y Madrid - La Policía española arremetió ayer con palos contra un grupo de manifestantes del movimiento de los «indignados» que protestaban contra la corrupción frente al parlamento de Valencia, en un enfrentamiento que dejó al menos 18 heridos y cinco detenidos y se convirtió en un tema político de primer orden en el país.

Los incidentes tuvieron lugar después de que los manifestantes pasaran la noche frente a las puertas de las Cortes valencianas, donde ayer se celebraba el pleno de constitución del parlamento autonómico, con una pancarta con el lema «Fuera corruptos de las instituciones».

La Policía cargó contra los «indignados», que eran unos 200, cuando éstos intentaron superar una valla de protección. No obstante, los jóvenes indicaron que los enfrentamientos se originaron cuando los agentes agredieron a unas personas que intentaban acercarse a la concentración por una calle afectada por el perímetro se seguridad.

Los manifestantes recibieron golpes de los bastones de los policías y al menos cinco fueron arrestados acusados de desobediencia y desórdenes públicos, según fuentes policiales.

Voces del «movimiento» indicaron que diez de sus simpatizantes resultaron heridos. Según la Policía, ocho de sus agentes sufrieron golpes leves.

Entre los heridos figura un diputado opositor que salía del parlamento regional en el momento de los disturbios para hablar con los «indignados» y recibió un palazo de un policía, informaron colaboradores del dirigente.

En el momento de la represión ya había concluido el pleno de constitución del nuevo parlamento, en cuyo interior se encontraba el presidente regional, Francisco Camps, del Partido Popular (PP), y varios diputados acusados de corrupción.

La protesta surgió de forma espontánea a través de las redes sociales y en solidaridad con la concentración frente al Congreso de los Diputados de Madrid que llevan a cabo los miembros del movimiento 15-M, cuyo epicentro de las protestas es la Puerta del Sol.

Se trató de la primera vez desde el inicio de las acampadas de «indignados», en mayo, que la Policía Nacional carga contra ellos. Hasta ahora, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había tolerado las protestas. Sí hubo una carga policial el 27 de mayo en la Plaza de Catalunya, pero fue protagonizada por las fuerzas de seguridad autonómicas catalanas.

Imputación

Ante la situación de desborde, el vicesecretario de Comunicación del PP culpó al vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de la intervención policial.

El dirigente criticó que se pasó de «ignorarlos» a «tolerar una carga policial» para disolverlos «a palos». «Entre no hacer nada en la Puerta del Sol y las cargas policiales en Valencia o Barcelona existe multitud de espacios intermedios», dijo, en declaraciones que fueron publicadas por diario El Mundo.

«Tenemos un verdadero problema porque el ministro de Interior, al ser el candidato del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), o no hace nada o se le va la mano con la Policía, en lugar de dedicarse a resolver un problema que empieza a ser un problema de todos», declaró.

El «movimiento de los indignados» irrumpió el 15 de mayo, en medio de la campaña electoral para las elecciones municipales y regionales. En la primera semana, decenas de miles de personas se concentraron a diario en plazas emblemáticas de unas 150 ciudades españolas. Tras los comicios, no obstante, el número de personas fue reduciéndose en las concentraciones.

Los «indignados» decidieron levantar sus campamentos en algunas ciudades y localidades. El próximo domingo culminará la acampada en la Puerta del Sol de Madrid.

No obstante, los «indignados» capitalinos decidieron ayer extender su protesta frente al Congreso por los episodios en Valencia. «Tocan a unos, tocan a todos», era la consigna más repetida anoche. Unas 400 personas ya habían tomado posiciones en la calle Carrera de San Jerónimo. «Solidaridad con el pueblo de Valencia» y «Libertad detenidos en Valencia» son algunos de los lemas que coreaban los presentes.

Una asamblea previa en Sol tomó la decisión de acudir de nuevo esta noche al Congreso. «Acampada Sol se solidariza con Acampada Valencia. Queremos dejar clara nuestra repulsa por la violencia utilizada por la Policía en el desalojo de la concentración», señaló un joven que fue el encargado de leer un manifiesto en la plaza madrileña, según diario El Mundo.

Los comerciantes de la zona, entretanto, reclamaron ayer al Gobierno de Zapatero 30 millones de euros como indemnización por las pérdidas que aseguran estar sufriendo a causa de las protestas.

Agencias DPA, EFE, ANSA y Télam

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