5 de octubre 2009 - 00:00

Zeballos venció a Gaudio y celebró en Buenos Aires

Zeballos simboliza la euforia. En su mejor año en el circuito, donde llegó a alcanzar el 58° puesto, el marplatense coronó su temporada con un título en casa.
Zeballos simboliza la euforia. En su mejor año en el circuito, donde llegó a alcanzar el 58° puesto, el marplatense coronó su temporada con un título en casa.
La fiesta ya estaba preparada. Más de 2.000 personas asistieron al court central del Vilas Club para presenciar la final de la Copa Petrobras de Buenos Aires 2009 entre Gastón Gaudio y Horacio Zeballos. Una mañana cálida, acompañada por mucho color, condimentó este partido decisivo, en el que, en la previa, se invirtieron los roles de favoritismo. Es que a raíz de su carisma y de sus sólidas actuaciones, Gaudio, número 296 del ranking, relegó en protagonismo a Zeballos, 73° en el escalafón mundial. Pero en menos de dos horas, el marplatense recuperó el status que tenía antes de que arrancara el certamen, al derrotar al «Gato» por 6-2, 3-6 y 6-3 y adjudicarse el anhelado Challenger bonaerense.

Si bien el desarrollo del match fue bastante equilibrado, la clave estuvo en la actitud agresiva que adoptó el ganador del partido. En el comienzo del primer set, ambos se dedicaron a estudiarse. Ninguno tomaba las riendas, pero defendían sólidamente su servicio. Pero en el quinto game, Zeballos halló un resquicio para empezar a inclinar la suerte a su favor. Gaudio cometió una doble falta y le entregó el saque a su rival. Fastidiado, revoleó con furia una pelota a cualquier parte. El marplatense ratificó el quiebre en el sexto game y, no conforme con eso, le arrebató otra vez el saque al «Gato» para cerrar el primer parcial por 6-2.

El segundo set arrancó de otra manera para Gaudio. Consciente de que el partido se le estaba escurriendo de las manos, arrinconó a su rival de entrada. Le quebró para ponerse 2-0 y creer que la resurrección era posible. Pero, inmediatamente, Zeballos recuperó el quiebre y se colocó 2-2. Para colmo, el «Gato» comenzó a montar su propio show. Se molestaba con los drop shots y los pelotazos cruzados que le tiraba su adversario. «¡Andá a cagar!», se le escuchó en un rapto de furia. Esta vez, el show le sirvió para descargar tensiones. Se enfocó rápidamente, le capturó su saque en el 8° game y cerró con su saque el parcial por 6-3.

Parecía que el impulso anímico que adquirió Gaudio lo depositaría en la gloria. Sin embargo, se desmoronó pronto cuando Zeballos recuperó enseguida el saque, y el «Gato» estrelló su raqueta contra el piso. Perdió los estribos ante su rival, que empezó a martirizarlo con su zurda punzante. Cosechó un nuevo quiebre (5 de 8 consiguió en todo el partido) y otro título en el Challenger Tour, el quinto en 2009 junto con los de Campos do Jordao, Manta, Bogotá y Bucaramanga. La fiesta estaba preparada para Gaudio. Zeballos rompió con los planes y dejó knock out a la vieja guardia.

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