5 de julio 2010 - 00:00

Zeffirelli contra el matrimonio gay

Pese a su conocida condición de homosexual, Franco Zeffirelli dijo que el matrimonio gay es «una forma de atacar a la Iglesia», y condenó las «marchas del orgullo».
Pese a su conocida condición de homosexual, Franco Zeffirelli dijo que el matrimonio gay es «una forma de atacar a la Iglesia», y condenó las «marchas del orgullo».
Madrid - El polémico director de cine y escenógrafo italiano Franco Zeffirelli, partidario de la derecha italiana, volvió a desafiar a la comunidad homosexual al declarar que, si bien él ha admitido serlo, se declara completamente contrario al matrimonio gay que, en su opinión, es «una provocación, una forma de atacar a la Iglesia. Me parece una cosa horrenda los desfiles del orgullo gay y que me irrita profundamente que haya gente que quiera convertir ese asunto privado en una cuestión política».

A los 87 años y en silla de ruedas, el ex amante de Luchino Visconti dijo que «jamás me ha gustado exponer en público mi intimidad. El movimento gay siempre me ha dado asco. El homosexual no es alguien que se maquilla y se pavonea. Es Grecia, es Roma, es una virilidad creativa. No quisiera un mundo homosexual. La mujer tiene una función importante. Ama más que nadie, pero la constancia más fuerte sólo se encuentra en los hombres. La mujer es voluble», terminó citando a «Rigoletto» en «La donna è mobile».

Cuando se le preguntó si su fe católica pudo haber influido en la idea que tiene de la homosexualidad, Zeffirelli respondió: «El pecado es el mismo así sea con un hombre que con una mujer». Agregó que «nadie puede no ser creyente. Lo son también quienes creen no serlo, porque lo sobrenatural siempre se impone».

Zeffirelli, quien declaró que ya no va al cine porque no le interesa la mayor parte de los directores actuales, especialmente los italianos («no me gusta lo que estos jóvenes llevan dentro. El falso progresismo que nos iguala a todos. Ningún problema racial, de convivencia, nada de nada. El amor reducido a cosas innocuas cuando es la esencia de la vida») se mostró en cambio entusiasmado con el estreno, bajo su dirección artística, de cinco montajes operísticos este verano en Verona, pero manifestó su rechazo por lo que está ocurriendo en el mundo de la ópera, que calificó de «escándalo». «Yo no estoy en contra del desarrollo y el progreso. Pero a falta de nuevas y extraordinarias ideas, es mejor hacer las óperas como fueron concebidas», declaró el director que firma en el Festival Lírico Arena de Verona «Madama Butterfly» y «Turandot», de Giacomo Puccini, «Il Trovatore» y «Aida» de Giuseppe Verdi, y «Carmen» de Georges Bizet.

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