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Zelaya y presidentes “amigos”, invitados top del festejo
El pretexto fue inaugurar una nueva galería en la Casa Rosada, esta vez de próceres latinoamericanos. Fue el inicio de la recepción de Cristina a Lula da Silva, Correa, Piñera, Mujica, Lugo, Chávez, Morales y el destituido Zelaya.
El venezolano Hugo Chá- vez, el ecuatoriano Rafael Correa, el chileno Sebastián Piñera, el boliviano Evo Morales, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el paraguayo Fernando Lugo y el uruguayo José Pepe Mujica, fueron los jefes de Estado que llegaron hasta Buenos Aires para participar de los actos y celebraciones oficiales. A éstos hay que sumarles un invitado especial de los Kirchner: el presidente depuesto en Honduras Manuel «Mel» Zelaya, llamado personalmente por Cristina de Kirchner la semana pasada para que se sume como un jefe de Estado más. Según aclaró la propia Presidente, la idea era que hubiera presencia de mandatarios de la región y no europeos, para diferenciarse específicamente de lo que fueron los festejos del primer centenario, cuando la visitante de honor fue la infanta Isabel de España.
El primero en mostrarse en el país fue el uruguayo Mujica, con su comentada presencia en la gala del lunes en el Colón. El uruguayo, muy bien atendido y cuidado por Mauricio Macri, tuvo casi a la medianoche, cuando salía del teatro un mensaje para los argentinos. «Solucionen ustedes sus disputas. Yo vine a disfrutar», dijo el vecino.
Mujica se cuidó después de no hacer más declaraciones complicadas y esperó recorriendo casi en secreto algunos rincones porteños que, según explicó, lo acompañaron de niño.
Los próximos jefes de Estado que llegaron al país fueron, casi en conjunto, Hugo Chávez y Rafael Correa. Ambos coincidieron cerca del mediodía en el Aeroparque, llegando de aviones diferentes. Rápidamente el protocolo armó dos micrófonos para que ambos bolivarianos saludaran al país. El primero fue Chávez, que habló de la independencia del continente y la necesidad de lograr la libertad económica incluyendo varios «vivas» al bicentenario, haciendo además su clásica mención corrida a San Martín, Sucre, Bolívar, Francisco de Miranda, Mariano Moreno y Juan Domingo y Eva Perón. Correa fue más directo: mencionó la necesidad de una «independencia económica» y le deseó a los argentinos, «suerte en el Mundial».
Sucesivamente fueron arribando después Luiz Inacio Lula da Silva, Evo Morales, Sebastián Piñeyra y Fernando Lugo.
Cerca de las 16 comenzó la recepción para los actos oficiales por el Bicentenario dentro de la Casa de Gobierno. Cristina de Kirchner se ubicó en el salón de los bustos, acomodando prolijamente la imagen de Juan Domingo Perón a su derecha. Frente a ella quedó el ingreso por Balcarce, donde desde la explanada de ingreso se fue acumulando la cola de invitados que saludaría a la Presidente. Allí se acomodaron primero los enviados diplomáticos en Argentina, quienes representaron en los festejos a sus estados originales. Entre otros, desfilaron los embajadores de España, Rafael Estrella y la norteamericana Vilma Socorro Martínez.
Luego fue el turno de los funcionarios y gobernadores argentinos. Primero circularon los integrantes del gabinete nacional, luego las autoridades de ambas cámaras del Congreso, los gobernadores. Después, y de a pares, saludaron a Cristina de Kirchner los integrantes de la Corte Suprema de Justicia y algunos invitados especiales como representantes de Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.
Era luego el tiempo para la recepción de los presidentes invitados. La espera fue más que larga ya que los automóviles oficiales que traían a los mandatarios debieron sortear los múltiples escollos de tránsito por la muchísima gente que rodeaba la Casa de Gobierno. Alguno de ellos, como el ecuatoriano Correa, eligió bajar las ventanillas y saludar al público. Mientras esperaba, Cristina de Kirchner se dedicó a saludar a la distancia a los muchos manifestantes que se apiñaban en la reja que separa la Casa de Gobierno de la Plaza de Mayo.
Cerca de las 19 comenzaron a llegar los presidentes invitados, saludados cada uno con un mensaje particular por la anfitriona. Una vez dentro de la Casa Rosada fue Néstor Kirchner quien sacó lustre de su cargo de secretario general de la Unasur y se dedicó a comandar la caminata de presidentes por la Casa de Gobierno. El pequeño viaje incluyó el despacho de la Jefa del Estado argentino, el patio de las palmeras y la vedette de la jornada: la flamante «Galería de los Patriotas Latinoamericanos». Esta, que quedará de manera permanente en el Casa Rosada, incluye 30 cuadros donados en su mayoría por los países vecinos en incluye obras donde se ven las imágenes de, entre otros, Francisco de Miranda, Tupac Amarú, José de San Martín, Benito Juárez, Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas, Jose Martí, Ernesto Che Guevara, José Arévalo Bermejo, Farabundo Martí, Ascar Arnulfo Romero, Augusto César Sandino, Omar Torrijos, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Augenio Espejo, Víctor Raúl Haya de la Torre, Getulio Vargas, Francisco Solano López, José Gervasio Artigas, Bernardo O Higgins, Salvador Allende, Manuel Belgrano, Juan Manuel de Rosas, Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Eva Perón, todos nombrados en un emotivo documental.
La mayor ovación se la llevó Eva Perón, aplaudida de pie por todos los presentes, seguido de Juan Perón y Ernesto Che Guevara. También tuvieron lo suyo José de San Martín, Manuel Belgrano, Salvador Allende y Francisco de Miranda.
Todos los presidentes invitados aplaudieron, por momentos eufóricos y agradecidos. Hubo una sola excepción: el chileno Piñera no disfrutó del momento: no aplaudió y tuvo hasta un gesto adusto cuando se nombró al presidente socialista depuesto Allende.


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