México - El acuerdo logrado el sábado en México entre el Gobierno y la oposición venezolana, que permitirá un alivio de las sanciones petroleras de Estados Unidos contra el chavismo y que se destraben 3.000 millones de dólares retenidos hasta ahora, marcan un punto de encuentro sin precedentes en los últimos años entre las partes. Sin embargo, los analistas se preguntan hasta qué punto eso servirá como un puente hacia un pacto político democrático y como un alivio para la agobiada población o, en su defecto, como un elemento que favorecerá a Nicolás Maduro.
¿El diálogo en México aliviará a Venezuela o al Gobierno de Maduro?
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Quedan pendientes en la mesa asuntos medulares como las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2024. La oposición exige fijar condiciones para esos comicios, tras acusar a Maduro de haberse hecho reelegir de modo fraudulento en 2018.
“Nuestra misión” es “conseguir las condiciones democráticas para que se produzca la alternabilidad”, insistió Blyde.
Las sanciones buscaron, sin éxito, la salida de Maduro del poder en un país que ha visto emigrar a unos siete millones de personas por su crisis política y económica, según Naciones Unidas.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, publicó en Twitter que el acuerdo es “un paso importante hacia la restauración de la democracia”.
En ese marco, el Departamento del Tesoro autorizó a Chevron a retomar parcialmente las actividades de la empresa de la que es copropietaria en Venezuela con la estatal petrolera PDVSA, siempre que se asegure de que esta “no reciba ningún ingreso de las ventas de petróleo realizadas por Chevron”.
Intenciones
Washington ha tenido contactos directos con Maduro tras la invasión rusa de Ucrania y ha admitido que el petróleo venezolano podría ser útil en un mercado internacional de precios altos y un contexto de fuerte inflación interna debida, en buena medida, al alza de la nafta.
Hay, no obstante, oposición a la flexibilización de sanciones. El senador demócrata Bob Menéndez consideró que si Maduro busca usar las negociaciones “para ganar tiempo”, Estados Unidos y aliados “deben volver con toda la fuerza a las sanciones”; y el senador republicano Rick Scott piensa que “no existe un escenario” en el que deba negociarse “con matones como Maduro”.
Los 3.000 millones de dólares desbloqueados “serán incorporados progresivamente como contribuciones a un fondo fiduciario” que administrará la ONU, destinado a salud y educación, recuperar la deficitaria red eléctrica y atender la emergencia generada por lluvias que provocaron inundaciones, explica el texto. En una declaración conjunta, Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y Canadá recibieron con “beneplácito” la reanudación del diálogo y pidieron “buena voluntad para alcanzar un acuerdo global que conduzca a la celebración de elecciones libres y justas en 2024”.
También aseguraron su “disposición a revisar el paquete de sanciones en caso de progresos sustanciales de parte del régimen” de Caracas.


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