La transición energética también empieza a impactar en el transporte de cargas en Sudamérica. La inauguración de la primera estación de servicio que abastece Gas Natural Licuado (GNL) para camiones pesados en la región marca un punto de partida para una tecnología que ya se expandió en mercados como Europa y que ahora busca consolidarse en América Latina.
¿Cómo son los camiones que funcionan con GNL y que llegaron a la región?
La inauguración de la primera estación de carga de Gas Natural Licuado para transporte pesado en Sudamérica marcó el inicio de una nueva etapa para el sector. Estos vehículos utilizan un combustible criogénico que ofrece mayor autonomía y menores emisiones, y comienzan a ganar espacio en el transporte de larga distancia.
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Los camiones que funcionan con GNL comienzan a llegar a Sudamérica tras la apertura de la primera estación de carga para transporte pesado en Chile.
El proyecto fue impulsado por la red de estaciones de servicio de Shell en Chile y desarrollado por Enex, licenciataria de la petrolera en ese país. La instalación se encuentra en la localidad de Chillán Viejo y está orientada principalmente al abastecimiento de camiones de larga distancia que utilizan este tipo de combustible.
Para especialistas del sector energético, este tipo de infraestructura anticipa una transformación gradual del negocio de las estaciones de servicio, que podrían ampliar su rol tradicional y convertirse en puntos de abastecimiento de distintos tipos de energía para la movilidad.
Cómo funcionan los camiones que utilizan GNL
Los camiones impulsados por Gas Natural Licuado operan con una tecnología similar a la de los motores de combustión interna convencionales, aunque utilizan gas natural en estado líquido como combustible.
El gas se enfría a temperaturas extremadamente bajas hasta convertirse en líquido y se almacena en tanques criogénicos instalados generalmente en los laterales del vehículo. Desde allí es transportado hacia el sistema de inyección del motor, donde se mezcla con aire y se enciende mediante una chispa, en un proceso muy similar al de los motores a nafta.
La principal ventaja del GNL frente al gas natural comprimido es su mayor densidad energética. Al encontrarse en estado líquido, permite almacenar más combustible en el mismo espacio, lo que se traduce en mayor autonomía. Por ese motivo, esta tecnología se utiliza principalmente en camiones pesados de larga distancia, equivalentes a las clases 7 y 8 en la clasificación internacional.
Este tipo de vehículos incorpora una serie de componentes específicos para operar con el combustible criogénico. Entre los elementos centrales se encuentra el tanque de almacenamiento de GNL, diseñado para mantener el gas a temperaturas extremadamente bajas. También cuentan con un sistema de inyección que introduce el combustible en las cámaras de combustión del motor, un módulo de control electrónico que regula la mezcla de combustible y las emisiones, y un sistema de escape con catalizadores que reduce el impacto ambiental.
A estos componentes se suman los sistemas tradicionales presentes en cualquier camión moderno, como la batería que alimenta los sistemas eléctricos, las líneas de combustible que transportan el gas desde el tanque hasta el motor y la transmisión encargada de transferir la potencia hacia las ruedas.
Menores emisiones y mayor autonomía
La expansión del GNL en el transporte pesado responde principalmente a dos factores: la reducción de emisiones contaminantes y el potencial de disminuir costos operativos en determinadas flotas.
En comparación con los combustibles tradicionales, el gas natural licuado genera menores emisiones de dióxido de carbono y de contaminantes locales, lo que lo convierte en una alternativa atractiva para empresas de transporte que buscan reducir su huella ambiental.
Además, su mayor autonomía lo vuelve especialmente adecuado para recorridos de larga distancia, donde los camiones necesitan recorrer cientos o incluso miles de kilómetros entre cada parada de abastecimiento.
En mercados como Europa, esta tecnología ya comenzó a consolidarse en los últimos años como una solución intermedia en el proceso de descarbonización del transporte pesado.
El potencial que podría tener Argentina
Aunque el desarrollo del GNL para transporte pesado todavía es incipiente en Sudamérica, algunos especialistas consideran que el avance de este tipo de proyectos podría abrir oportunidades en otros países de la región.
En el caso de Argentina, el potencial está vinculado a la disponibilidad de recursos gasíferos y a la importancia del transporte por camión en la logística nacional. El país cuenta con una de las principales reservas de gas no convencional del mundo en Vaca Muerta, lo que podría facilitar el abastecimiento de este combustible en el largo plazo.
Sin embargo, los especialistas advierten que la expansión del GNL en el transporte requiere algo más que disponibilidad de recursos energéticos. Para que el modelo se desarrolle es necesario contar con un marco regulatorio claro, incentivos para la inversión en infraestructura y una estrategia nacional orientada a la incorporación de este combustible en el sector logístico.
Uno de los principales desafíos es la inversión inicial necesaria para instalar puntos de carga. Las estaciones de servicio que despachan GNL requieren equipamiento especializado, incluyendo tanques criogénicos, sistemas de transferencia específicos y una logística capaz de transportar el combustible desde las plantas de licuefacción hasta los puntos de abastecimiento.
Por ese motivo, el desarrollo de esta infraestructura suele comenzar en corredores logísticos donde circula un gran volumen de transporte pesado. En Argentina, algunos especialistas señalan que los primeros proyectos podrían concentrarse en rutas estratégicas vinculadas a la actividad energética y exportadora, como el corredor entre Vaca Muerta y Bahía Blanca, los pasos bioceánicos hacia Chile o el eje agroexportador del litoral.
El futuro de las estaciones de servicio
Aunque todavía se trata de una tecnología en etapa inicial en la región, la aparición de las primeras estaciones de GNL para camiones muestra cómo podría evolucionar el sector energético en los próximos años.
Si la demanda crece y se desarrollan corredores logísticos específicos para este tipo de vehículos, las estaciones ubicadas en rutas estratégicas podrían convertirse en nodos clave para el abastecimiento de combustibles alternativos.
En ese escenario, el avance del GNL no solo implicaría un cambio en el transporte de cargas, sino también una transformación gradual del rol que cumplen las estaciones de servicio dentro del sistema energético.
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