25 de junio 2026 - 11:16

El cobre, la nueva Vaca Muerta minera: Argentina apunta a 1,8 millones de toneladas pero debe resolver cuellos de botella

Un informe privado ubica al cobre argentino como un activo estratégico para la transición energética global. Advierte que el país debe acelerar inversiones en energía, logística, agua, proveedores y talento para transformar el potencial geológico en desarrollo productivo.

El crecimiento de proyectos de cobre como Vicuña (Josemaría), Los Azules, Taca Taca y MARA podría posicionar a Argentina como un proveedor relevante del metal crítico para la electrificación mundial.

El crecimiento de proyectos de cobre como Vicuña (Josemaría), Los Azules, Taca Taca y MARA podría posicionar a Argentina como un proveedor relevante del metal crítico para la electrificación mundial.

Gentileza La Tercera

La transición energética global abrió una oportunidad histórica para la minería argentina: el cobre, un mineral clave para la electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial, enfrenta un escenario de déficit de oferta mundial hacia la próxima década. En ese contexto, un análisis de Bain & Company sostiene que Argentina podría convertirse en un jugador relevante del mercado internacional si logra superar sus principales desafíos estructurales.

Según el informe, la cartera de proyectos cupríferos del país tiene capacidad para aportar entre 1,6 y 1,8 millones de toneladas anuales (Mtpa) de cobre fino, un volumen que permitiría a Argentina posicionarse como uno de los nuevos polos de producción mundial. Sin embargo, para alcanzar ese potencial será necesario un esfuerzo de inversión sin precedentes en infraestructura energética, logística, recursos hídricos, proveedores y formación de capital humano.

“Las empresas ya no sólo diagnostican las barreras, sino que están trabajando activamente para ser parte de la solución, diseñando proyectos bajo los más altos estándares ambientales y en permanente sinergia con las comunidades locales”, afirmó Diego García, socio líder de Energía y Recursos Naturales de Bain & Company.

Un mercado global con déficit de cobre

El análisis de Bain advierte que la industria enfrenta una brecha creciente entre oferta y demanda. El pipeline global de nuevos proyectos contempla una producción potencial de 13,2 millones de toneladas anuales, pero cerca del 80% de esos desarrollos todavía no cuenta con una Decisión Final de Inversión (FID) aprobada.

El crecimiento de la demanda está impulsado por la electrificación de la economía: redes eléctricas, energías renovables, almacenamiento, movilidad eléctrica y centros de datos requieren cantidades crecientes de cobre.

En este escenario, Argentina aparece con una cartera de proyectos que podría aportar una parte significativa del nuevo suministro mundial, aunque la consultora plantea que el desafío no pasa solamente por extraer el mineral sino por construir las condiciones necesarias para desarrollar una industria competitiva.

Energía, rutas y agua: la infraestructura que necesita el cobre argentino

Para producir los volúmenes proyectados, Bain estima que el país deberá avanzar en una expansión de infraestructura a gran escala.

Uno de los principales desafíos será la energía. El desarrollo de los proyectos cupríferos demandaría entre 8 y 10 TWh anuales de electricidad, además de la construcción de aproximadamente 1.500 kilómetros de líneas de transmisión dedicadas y refuerzos del Sistema Interconectado Nacional.

Línea eléctrica San Juan minería

La logística también aparece como un factor crítico. Según el informe, la exportación de concentrados requerirá movilizar entre 5 y 6 millones de toneladas anuales, un volumen comparable al 8% o 10% de los granos y subproductos que actualmente exporta el polo agroindustrial del Gran Rosario.

En materia hídrica, Bain proyecta una demanda cercana a 250 millones de metros cúbicos de agua fresca, un desafío relevante para proyectos ubicados principalmente en zonas cordilleranas y de alta montaña.

El desafío de construir proveedores mineros

Otro de los puntos centrales del informe es la necesidad de desarrollar una cadena de proveedores capaz de acompañar la escala de las inversiones.

Actualmente, Argentina cuenta con unas 2.000 a 2.500 empresas proveedoras mineras, una cifra inferior a la de otros países productores como Chile, con más de 8.000 proveedores, o Perú, con alrededor de 6.000.

Para Bain, una oportunidad clave está en aprovechar las capacidades existentes del sector energético, especialmente la experiencia acumulada por la industria de Oil & Gas en Vaca Muerta.

“No tenemos que empezar de cero; la cadena de valor de hidrocarburos e ingeniería pesada del país puede readaptarse rápidamente para abastecer los megaproyectos mineros”, señaló García.

La consultora plantea que la articulación entre minería, petróleo, gas, ingeniería y servicios industriales puede convertirse en una ventaja competitiva para acelerar el desarrollo del cobre argentino.

Talento y licencia social, las otras claves del desarrollo

El informe también pone el foco en el capital humano. Bain anticipa que hacia finales de la década habrá una fuerte demanda de profesionales especializados en áreas como metalurgia, geotecnia, ingeniería civil y gestión ambiental.

La formación de trabajadores y especialistas será un factor determinante para evitar cuellos de botella durante la construcción y operación de los grandes proyectos.

Para la consultora, el país atraviesa una ventana de oportunidad donde la combinación de recursos geológicos, demanda global y condiciones favorables de inversión puede impulsar una nueva etapa minera.

El desafío, concluye Bain, será transformar esa ventaja natural en una industria integrada, con infraestructura, proveedores locales, tecnología y estándares ambientales que permitan capturar mayor valor económico para el país.

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