El gobierno de Javier Milei dio un nuevo paso hacia la apertura del sector nuclear argentino al capital privado, en el marco del plan de privatización de empresas estatales, al habilitar el inicio de un procedimiento administrativo que podría derivar en la venta de activos estratégicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
El gobierno de Javier Milei abrió la puerta para privatizar la energía nuclear
La CNEA inició un procedimiento administrativo para recibir iniciativas privadas sobre activos estratégicos del sector nuclear. Crecen las críticas por una posible privatización.
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La medida comenzó formalmente el pasado 5 de mayo, cuando se puso en marcha el mecanismo denominado “Acceso Preliminar para solicitudes vinculadas a la eventual presentación de Iniciativas Privadas”, un trámite que habilita la recepción de propuestas sobre activos materiales e inmateriales del organismo estatal.
La decisión generó preocupación en sectores técnicos y científicos vinculados a la industria nuclear, que advierten sobre el riesgo de perder control sobre desarrollos considerados estratégicos para el país.
Qué implica el procedimiento iniciado por la CNEA
Según trascendió, el nuevo esquema busca abrir la puerta a la participación privada en distintas áreas del sector nuclear argentino, bajo la lógica impulsada por la administración Milei de reducir la presencia estatal en actividades consideradas “negocios maduros”.
La iniciativa coincide además con la reciente visita de una delegación del Departamento de Estado de Estados Unidos y autoridades nucleares norteamericanas a las centrales de Atucha y distintos centros atómicos del país, un movimiento que despertó interrogantes dentro del sector energético y científico.
El procedimiento administrativo habilitado por la CNEA permite avanzar en la recepción de proyectos privados vinculados a activos considerados estratégicos, entre ellos desarrollos tecnológicos, infraestructura y capacidades industriales del organismo.
El reactor AR10 y los activos estratégicos bajo análisis
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la situación del reactor multipropósito RA-10, uno de los proyectos más relevantes del sector nuclear argentino.
El ingeniero electricista especializado en gestión de la energía Nicolás Malinovsky advirtió que el nuevo procedimiento “habilita la venta de los activos más importantes que tiene la Comisión Nacional de Energía Atómica”.
“Entre ellos, el AR10, que es un reactor multipropósito de producción de radioisótopos más grande de Latinoamérica”, señaló en declaraciones a Canal 10.
El reactor RA-10 es considerado estratégico por su potencial para producir radioisótopos utilizados en medicina nuclear, investigación científica y aplicaciones industriales, además de posicionar a la Argentina como proveedor regional de este tipo de insumos.
También aparecen bajo observación áreas vinculadas a la extracción de uranio y otros desarrollos tecnológicos ligados al ecosistema nuclear argentino.
El debate sobre el rol del Estado en la industria nuclear
La política impulsada por el Gobierno se enmarca en una visión más amplia sobre el rol del Estado en sectores estratégicos.
Desde la administración Milei sostienen que actividades vinculadas a generación eléctrica, medicina nuclear y servicios tecnológicos podrían abrirse al capital privado para atraer inversiones y reducir el peso estatal.
Sin embargo, especialistas y sectores sindicales advierten que la industria nuclear argentina posee un carácter estratégico que excede la lógica comercial, debido a su impacto sobre soberanía tecnológica, formación científica y desarrollo industrial.
Argentina cuenta con una trayectoria histórica en materia nuclear, con capacidad de investigación, producción de tecnología y exportación de reactores de investigación desarrollados por empresas nacionales como INVAP.
El temor dentro del sector es que la apertura indiscriminada al capital privado termine fragmentando capacidades técnicas acumuladas durante décadas.
Preocupación por salarios y fuga de profesionales
Otro de los puntos señalados por referentes del sector es la situación laboral dentro del ecosistema nuclear. Malinovsky advirtió sobre un creciente éxodo de trabajadores altamente calificados hacia el sector privado debido al deterioro salarial.
“Hay un éxodo de trabajadores hacia el sector privado. Son trabajadores altamente calificados que, con los salarios de miseria y hambre que están pagando en todo el ecosistema nuclear, están buscando nuevos horizontes”, sostuvo.
La situación genera preocupación porque gran parte del desarrollo nuclear argentino depende de recursos humanos especializados cuya formación requiere años de capacitación técnica y científica.
En ese contexto, distintos sectores advierten que la pérdida de profesionales podría afectar proyectos estratégicos actualmente en marcha y debilitar capacidades tecnológicas consideradas clave para el país.
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