Que la "segunda ola" de covid-19 no tape al petróleo

Energía

El rebrote de contagios de covid-19 generó más incertidumbre en el mercado de los hidrocarburos. Analistas rebajaron sus proyecciones sobre el precio del petróleo. Las grandes empresas comenzaron a tomar duras medidas para enfrentar la recesión.

El mercado internacional de los hidrocarburos sigue convulsionado. La “segunda ola” de contagios de covid-19 que comenzó en Asia ya se instaló en Europa y pronto llegará a Estados Unidos. Los analistas esperan mayores restricciones a la movilidad de personas y un menor consumo de combustibles en el mundo. Los expertos que hablaban de una recuperación del sector para el primer semestre de 2021 ahora mencionan abril de 2022. En este difícil contexto, las grandes compañías empezaron a tomar drásticas decisiones.

Además de la pandemia, otros factores de máxima tensión global presionan sobre el aparente equilibrio de precios(Brent a u$s40 y WTI u$s38). Preocupa que Libia aumente su producción en 200.000 barriles por día; que se levanten los bloqueos de EE.UU. a Venezuela e Irán si Joe Biden saca ventaja sobre Donald Trump; que los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán por la región de Nagorno-Karabaj afecten los envíos de petróleo y gas desde el Asia central al Viejo Continente, y que los inventarios de crudo y destilados de EE.UU. sigan en declive, en particular, el jet fuel para aviación que no encuentra demanda.

En este marco, los operadores petroleros dudan que la OPEP aumente producción como tenía planeado a partir de enero de 2021. El copresidente de petróleo de Trafigura, Ben Luckock, prevé una recuperación de los precios del crudo para final del año próximo hasta los u$s50. “Los precios subirán como muy pronto en 2022, dijo Luckock. “No soy optimista sobre este mercado en el próximo par de meses”, agregó.

Ante la incertidumbre, las empresas de gas y petróleo en el mundo ya están tomando medidas de reducción de las inversiones de capital, recortes de personal y menores distribuciones de dividendos. “Enfrentan problemas de restricción de caja, lo cual acelera procesos de bancarrota y de fusiones y adquisiciones en la industria como se vio en los Estados Unidos en el primer semestre”, precisó Juan Procaccini, analista de PwC Argentina.

La proyección de precios de PWC es alarmante. En diciembre de 2019 estimó el barril de Brent a u$s61, pero desde junio mantiene que este año no superará los u$s39 promedio. La perspectiva para mediano plazo, también mostró una disminución similar de u$s71 a u$s63 para 2025, y en el largo plazo, hasta 2028, se redujeron de u$s76 a u$s67. Como dijo el consultor Daniel Gerold a Ámbito: “No volveremos a veremos un petróleo a u$s100 en ningún momento próximo”.

Pero en medio de la crisis, surge una oportunidad para la industria, de la mano de la transición energética y la descarbonización que impulsan los gobiernos. Según PwC, esas iniciativas podrían reformular el mercado. “No sólo las fuentes de energía renovables, sino es probable que también el gas y el GNL sigan siendo la combinación energética en el futuro”, remarcaron.

Las grandes empresas están tomando las medidas que habitualmente se adoptan durante una recesión. Royal Dutch Shell recortará 9.000 empleos, más del 10% de su plantilla, en el marco de una importante reorganización para transformar el gigante de la energía y gas en un grupo de bajas emisiones contaminantes. “Hemos observado de cerca cómo estamos organizados y sentimos que, en muchos lugares, tenemos demasiadas capas en la empresa”, dijo el presidente ejecutivo de Shell, Ben van Beurden. El recorte se traducirá en un ahorro anual adicional de hasta u$s2.500 millones para 2022.

British Petroleum también anunció para este año unos 10.000 puestos menos por el mismo motivo. Bernard Looney, presidente ejecutivo de BP, busca expandir rápidamente su negocio de energías renovables y reducir la producción de petróleo y gas para 2030.

En la última cumbre global de productos básicos organizada por Financial Times, los CEO de Vitol, Gunvor y Mercuria, los mayores intermediarios de materias primas del mundo, predijeron una tibia recuperación del petróleo y coincidieron que el pico de la demanda ocurriría sólo en la próxima década.

Russell Hardy, de Vitol, dijo El mercado es todavía frágil y todos sabemos que la demanda no va a ayudar mucho, probablemente hasta el próximo verano (boreal), porque

“La vida de las personas no cambiará sustancialmente durante el invierno (del hemisferio norte). No van a empezar a viajar extensamente de nuevo porque la pandemia todavía está activa”, dijo Russell Hardy, de Vitol.

El cofundador de Mercuria, Marco Dunand, fue aún más pesimista y dijo que no veía que el consumo de petróleo volviera a los niveles prepandémicos hasta dentro de unos años.

Torbjorn Tornqvist, de Gunvor, aseguró que los precios fluctuarían en la parte más alta del rango entre u$s40 a u$s50 hasta mediados de 2021.

A pesar de las malas predicciones, los ministros de Energía del G-20 destacaron el restablecimiento de una etapa de equilibrio en el mercado petrolero gracias a que los países productores redujeron la extracción y la demanda se reanudó “parcialmente” y ratificaron el reinado de los hidrocarburos como fuente de energía, más allá de los objetivos para reducir las emisiones del CO2. “Pese a que ahora se implantan de forma activa las fuentes de energía renovable, no evitaremos el uso de la energía de hidrocarburos”, remarcó el ruso ministro ruso de Energía, Alexander Novak.

Hardy coincidió con Novak y aseguró que si bien el pronóstico de la demanda cambió y ya no es el escenario que se esperaba, todavía “hay espacio para que los productores de hidrocarburos continúen manejando el mercado por los próximos 10 años o más”, y no descartó que “ese final está tal vez un poco más lejos, en 15 o 20 años”.

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