El secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, puso sobre la mesa una hoja de ruta integral para el sector energético argentino: más infraestructura eléctrica, reducción gradual de subsidios, corrección del régimen de zona fría, aceleración del desarrollo de Vaca Muerta y un cambio regulatorio orientado a gestionar la abundancia de petróleo y gas, no la escasez. El funcionario también reveló un dato de alto impacto: un nuevo estudio del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas estimó que la formación no convencional cuenta con unos 30.000 millones de barriles de petróleo técnicamente recuperables.
RIGI, zona fría, obras, tarifas y un dato clave sobre Vaca Muerta: las definiciones de Daniel González, secretario de Energía
El secretario de Coordinación de Energía y Minería afirmó que Vaca Muerta casi duplicó sus recursos técnicamente recuperables de petróleo frente a la última estimación internacional. También defendió el avance de AMBA I, la baja gradual de subsidios, la reforma del régimen de zona Ffría y el rol del RIGI para acelerar inversiones en infraestructura, petróleo y gas.
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Daniel González reveló que Vaca Muerta tiene unos 30.000 millones de barriles de petróleo técnicamente recuperables.
La cifra prácticamente duplica la última estimación integral disponible, realizada hace alrededor de 15 años por la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Para González, el nuevo cálculo confirma que el potencial de Vaca Muerta es mayor al que se venía utilizando como referencia y obliga a acelerar el desarrollo productivo, las obras de evacuación y las condiciones de inversión.
Las definiciones fueron realizadas durante su exposición en el AmCham Energy Forum, donde el funcionario repasó los principales frentes de la política energética del Gobierno: la licitación de AMBA I, el sinceramiento tarifario, el futuro de los subsidios, la reforma de zona fría, el RIGI, los proyectos de GNL y la llegada de nuevas petroleras extranjeras.
AMBA I y el nuevo esquema para ampliar la red eléctrica
González destacó el lanzamiento de AMBA I como un cambio relevante en la forma de financiar y ejecutar grandes obras eléctricas. Según explicó, se trata de la primera concesión de obra pública para una obra de tendido de líneas y aumento de capacidad de transformación.
Aunque el proyecto se llama AMBA I, el funcionario remarcó que no beneficia únicamente al Área Metropolitana de Buenos Aires, sino al conjunto del Sistema Argentino de Interconexión.
“Es parte de lo que necesitamos hacer con urgencia en el sector eléctrico desde hace muchos años. Tenemos una red estresada de forma permanente y necesitamos incrementar la potencia disponible”, sostuvo.
El secretario planteó que la ampliación del transporte eléctrico es una condición necesaria para mejorar la disponibilidad de energía y, en el largo plazo, reducir el costo del sistema. Según su diagnóstico, la Argentina tiene un costo medio de generación de entre u$s75 y u$s85 por megavatio-hora, cuando debería aspirar a niveles de u$s60 o u$s50 porque cuenta con los recursos necesarios.
González advirtió, sin embargo, que ese proceso no será inmediato. En el corto plazo, obras como AMBA I pueden generar un leve aumento de costos porque implican más inversión y mejor calidad de servicio. “Claramente no lo va a pagar el Estado nacional”, remarcó, en línea con la definición oficial de no comprometer fondos del Tesoro para estas ampliaciones.
Subsidios: una baja más gradual por el costo del invierno
El funcionario también se refirió al sendero de reducción de subsidios energéticos. Reconoció que el invierno tuvo un costo de la energía más alto al previsto, principalmente por el aumento del precio del GNL y por una menor hidraulicidad al comienzo de la temporada.
Esa combinación hizo que la baja de subsidios fuera más gradual que la estimada inicialmente. González sostuvo que la decisión buscó “cuidar el bolsillo de la gente”, aunque remarcó que desde el inicio de la gestión ya se redujeron subsidios energéticos por casi un punto del PBI.
Según planteó, el Gobierno terminaría el año con una reducción algo superior a 0,5 puntos del producto, alrededor de 0,55 puntos. Para el funcionario, el debate ya pasó a ser de “decimales” y dependerá de la coordinación entre política energética y política económica.
González también detalló que más de la mitad de los usuarios residenciales todavía recibe subsidios. En electricidad, el subsidio representa algo más del 60% del costo de la energía, mientras que en gas, durante el invierno, llega al 75%.
Hacia adelante, planteó que la discusión será si conviene reducir la cantidad de usuarios subsidiados o bajar el porcentaje de subsidio que reciben quienes continúen dentro del régimen. “Posiblemente sea una combinación de las dos cosas”, afirmó.
Zona Fría: una reforma para corregir “una aberración”
Uno de los tramos más duros de la exposición estuvo dedicado al régimen de Zona Fría. González sostuvo que la reforma no debe analizarse únicamente por el ahorro fiscal, sino por la necesidad de corregir distorsiones estructurales.
“Lo más importante de la reforma de la Ley de Zona Fría es corregir una aberración: se definieron como zonas frías una cantidad de localidades del país que no son frías”, afirmó.
El funcionario también cuestionó que el beneficio alcance al total de la factura y no solo al costo de la energía. Según explicó, tanto en las zonas realmente frías de la Patagonia como en las localidades incorporadas posteriormente se subsidia la boleta completa, lo que calificó como una “ridiculez absoluta”.
Además, recordó que los usuarios no incluidos en el régimen financian a los beneficiarios mediante un cargo que hoy representa alrededor del 7,5% del costo del gas y que podría seguir creciendo.
“No tiene ningún sentido que un jubilado de La Matanza subsidie al dueño de un departamento destinado al alquiler en Mar del Plata”, ejemplificó.
González sostuvo que el objetivo del Gobierno es transparentar el costo de la energía y generar señales de precios para que usuarios residenciales e industriales moderen su consumo. En ese esquema, la definición política debería ser a qué hogares subsidiar, y no establecer diferencias artificiales sobre el costo de la energía según la ubicación geográfica.
Vaca Muerta: el nuevo cálculo que cambia la escala
El dato más relevante de la exposición fue el nuevo cálculo de recursos de petróleo técnicamente recuperables de Vaca Muerta. González informó que la Secretaría de Energía le pidió al IAPG un estudio integral sobre el potencial petrolero de la formación.
El trabajo arrojó una estimación de 30.000 millones de barriles de petróleo, prácticamente el doble de la cifra utilizada hasta ahora como referencia, elaborada hace unos 15 años por la EIA de Estados Unidos.
El funcionario explicó que el resultado era esperable porque en los últimos años se amplió la superficie útil de la cuenca hacia el este, del lado de Río Negro, y hacia el norte, en dirección a Mendoza. También destacó que el espesor útil de la formación resultó mayor al previsto inicialmente y que la tecnología incorporada por la industria elevó el factor de recuperación.
Para dimensionar el potencial, González sostuvo que esos 30.000 millones de barriles equivalen, al nivel actual de producción, a casi 100 años de producción total. Si se toma el nivel actual de exportaciones de petróleo, el volumen representaría unos 250 años.
“No hay ninguna duda de que el potencial es inmenso. Desde el Gobierno nacional tenemos que seguir haciendo todo lo posible para acelerar su desarrollo”, afirmó.
El secretario también dejó una definición sobre la urgencia de producir antes. “Un barril de petróleo que no se produce hoy no se recupera mañana”, señaló. Según explicó, si los pozos futuros ya producen al máximo de su capacidad, el barril que no se extrae ahora queda al final de la curva de producción y pierde valor económico.
RIGI e infraestructura para acelerar petróleo y gas
González defendió el RIGI como una de las principales herramientas para acelerar la infraestructura necesaria para Vaca Muerta. Según sostuvo, no alcanza con impulsar el upstream si no existe capacidad de tratamiento, transporte y evacuación de la producción.
“El RIGI fue claramente una de las medidas que tomamos para apoyar el desarrollo de la infraestructura”, afirmó.
El funcionario destacó que durante el último año se anunciaron los proyectos petroleros y gasíferos más importantes de la historia argentina. Entre ellos mencionó a Southern Energy S.A., que ya cuenta con aprobación, y al proyecto Argentina LNG, que YPF prevé presentar dentro del régimen.
También se refirió al oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, que inicialmente transportará 550.000 barriles diarios hacia el Atlántico y que, según dijo, consiguió el financiamiento más grande de la historia argentina gracias al RIGI.
“No hay ninguna duda de que el RIGI es una historia de éxito y que está impactando positivamente en Vaca Muerta”, aseguró.
González explicó que el Gobierno también decidió incorporar proyectos de upstream al régimen, con el objetivo de acelerar el desarrollo de áreas productivas y habilitar recursos que, por su menor productividad o carácter marginal, podrían no desarrollarse sin los incentivos del RIGI.
De administrar escasez a gestionar abundancia
El funcionario planteó que el cambio de enfoque regulatorio es central. Según dijo, la tarea del Gobierno es asegurar que las leyes y la regulación estén pensadas para gestionar abundancia y no para sostener una visión basada en administrar escasez.
“Salimos del concepto de autosuficiencia, que en mi opinión es limitante. Ahora nos preguntamos cómo maximizar el desarrollo de los recursos”, sostuvo.
González remarcó que el sector privado argentino de petróleo y gas es “pujante y colaborativo” y cuenta con un ecosistema de compañías capaz de ejecutar los proyectos. En ese marco, defendió una intervención estatal menor, orientada a generar condiciones y luego dejar actuar al mercado.
Como ejemplo, mencionó la reciente suba del precio internacional del petróleo. Según afirmó, el Gobierno no tuvo que intervenir porque productoras y refinadoras se autorregularon y, por primera vez, el precio doméstico se mantuvo en línea con la paridad de exportación.
Para el funcionario, esa dinámica marca un cambio frente a episodios anteriores en los que el Estado intervenía rápidamente ante saltos del precio internacional.
Más petroleras extranjeras para Vaca Muerta
González también se mostró confiado en que llegarán más compañías extranjeras a Vaca Muerta. Aclaró que no considera que esa decisión dependa del calendario electoral, sino del valor económico y técnico del play.
El funcionario mencionó que Neuquén tiene una licitación en marcha y anticipó que allí se verá participación de empresas extranjeras, incluidas petroleras independientes estadounidenses.
Según su mirada, la calidad de la roca “está fuera de discusión” y el interés internacional podría crecer a medida que las compañías agoten parte de su inventario de pozos productivos en Estados Unidos.
“Nosotros recién estamos empezando”, afirmó, al remarcar que Vaca Muerta ofrece un portafolio de oportunidades de largo plazo.
El mensaje general de González fue que la Argentina cuenta con recursos, empresas, financiamiento incipiente e infraestructura en desarrollo. El desafío oficial, sostuvo, será acelerar la producción, sostener reglas previsibles y ordenar la regulación para convertir el potencial de Vaca Muerta en más petróleo, más gas, más exportaciones y menor costo energético.
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