La empresa estadounidense Greenland Energy quedó en el centro de una polémica en Groenlandia tras desembarcar sin autorización material destinado a preparar perforaciones exploratorias en la costa este de la isla. El episodio encendió alarmas políticas y ambientales en un territorio autónomo danés que administra sus recursos naturales y que en los últimos años quedó atravesado por el interés estratégico de Estados Unidos.
Una petrolera de EEUU encendió alarmas en Groenlandia por preparativos para perforar en el Ártico
Greenland Energy desembarcó sin autorización equipos para realizar perforaciones exploratorias en la costa este de Groenlandia. El episodio generó tensión política y ambiental en un territorio autónomo danés que volvió a quedar bajo la mirada de Estados Unidos por sus recursos naturales.
-
Las reservas de petróleo de EEUU cayeron al nivel más bajo en cuatro décadas
-
El petróleo se acerca a los u$s90 y Wall Street opera con volatilidad a la espera de novedades en Medio Oriente
Greenland Energy desembarcó sin autorización equipos para preparar perforaciones exploratorias en Groenlandia.
La compañía texana sostiene que el traslado de equipos forma parte de una etapa previa a la exploración en Nunap Qeqqa, también conocida como Jameson Land, y niega cualquier vínculo con las ambiciones territoriales del presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, el movimiento generó incomodidad en Groenlandia, donde las autoridades emitieron una “severa advertencia” contra la firma.
Según afirmó la empresa ante la prensa, creía que la autorización para desembarcar y almacenar sus equipos solo era necesaria dentro del área alcanzada por la licencia. “Fue un error por nuestra parte, un error que no se volverá a repetir”, reconoció a fines de julio su director general, Roderick McIllree, en declaraciones a la televisión pública danesa DR.
Una advertencia del gobierno groenlandés
El material desembarcado por Greenland Energy se encuentra actualmente almacenado en un hangar del aeropuerto de Nerlerit Inaat, cerca de Ittoqqortoormiit, la localidad más próxima a la zona de la licencia.
Tras el episodio, el gobierno groenlandés recordó a la compañía que todas las futuras operaciones logísticas deberán ser notificadas y aprobadas por la autoridad competente en materia de recursos antes de llevarse a cabo.
La reacción oficial se da en un contexto especialmente sensible. Groenlandia mantiene desde 2021 una moratoria sobre la exploración y extracción de hidrocarburos, en un territorio fuertemente impactado por el cambio climático. Sin embargo, los permisos bajo los cuales opera Greenland Energy fueron otorgados antes de esa decisión, en 2015 y 2018, por lo que continúan vigentes.
Esa situación deja a la empresa en una posición particular: conserva derechos previos a la moratoria, pero necesita autorizaciones específicas para avanzar con actividades concretas.
El factor Trump y la tensión geopolítica
La eventual exploración petrolera por parte de una empresa estadounidense genera incomodidad adicional porque Trump mantiene su interés por controlar la gigantesca isla ártica.
“Existe la sensación difusa de que hay una conexión con Trump”, explicó Ulrik Pram Gad, investigador del Instituto Danés de Estudios Internacionales. Según el especialista, esa percepción genera ansiedad y tensiones, especialmente porque “con Trump cabe esperar cualquier cosa”.
Greenland Energy insiste en que no está vinculada con las aspiraciones territoriales del presidente estadounidense. Aun así, el perfil de la empresa y la cercanía de su presidente con Trump alimentan las sospechas en un territorio donde la política energética también se cruza con la soberanía y la seguridad estratégica.
Para Anne Merrild, profesora de la Universidad de Aalborg y especialista del Ártico, la firma dañó su posición ante las autoridades locales. “Con este desembarco de equipos sin autorización, la empresa realmente no mejoró sus posibilidades ante las autoridades groenlandesas”, señaló.
La empresa busca acelerar las perforaciones
Greenland Energy todavía espera la aprobación definitiva para comenzar las perforaciones y evaluar el potencial y la calidad del posible yacimiento.
La empresa asegura que continúa avanzando en los preparativos y que necesita equipar un terreno particularmente complejo por las condiciones extremas del Ártico. En una carta dirigida a sus accionistas, afirmó que sigue “alentada” por los avances para obtener las últimas autorizaciones necesarias para perforar.
Sin embargo, el gobierno groenlandés se mostró más cauteloso. El ministro de Relaciones Exteriores, que también tiene responsabilidad sobre los recursos naturales, declaró a la televisión KNR que no considera realista que la empresa pueda perforar durante el otoño.
Uno de los principales puntos pendientes es la presentación de estudios ambientales y sociales necesarios para validar el proyecto. Según las autoridades, esos documentos todavía no fueron entregados.
Preocupación ambiental y rechazo local
La posibilidad de perforaciones en el este de Groenlandia también activó la resistencia de la población local. En Ittoqqortoormiit, más de 100 personas sobre un total de 325 habitantes se manifestaron a mediados de julio para rechazar el proyecto, según informó KNR.
La región depende de actividades tradicionales vinculadas con la naturaleza. “Los pocos habitantes de la región dependen de la naturaleza que los rodea; son cazadores y pescadores”, explicó Merrild.
La especialista advirtió que las perforaciones podrían generar alteraciones significativas y que el aumento de la actividad humana tendría impacto sobre la fauna local.
El debate combina así dos dimensiones. Por un lado, la posible explotación de recursos hidrocarburíferos en una región de alto valor estratégico. Por otro, los riesgos ambientales y sociales de desarrollar actividad petrolera en un ecosistema especialmente vulnerable.
El potencial petrolero del Ártico
El Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia estima que la región podría albergar 2.350 millones de barriles equivalentes de petróleo. Se trata de un volumen relevante para un proyecto petrolero, aunque limitado frente a las reservas globales.
En un escenario de tensiones geopolíticas y búsqueda de nuevas fuentes de suministro, ese potencial adquiere valor estratégico. Para Merrild, desde la lógica de la empresa, el proyecto funciona también como una señal: mostrar que existen recursos disponibles en regiones distintas de las actualmente explotadas.
El caso vuelve a poner en evidencia el creciente interés internacional sobre el Ártico. El deshielo, la competencia por recursos naturales y la ubicación geopolítica de Groenlandia convierten a la isla en un punto sensible para gobiernos, empresas y comunidades locales.
Por ahora, Greenland Energy enfrenta un camino regulatorio complejo. La compañía conserva permisos otorgados antes de la moratoria, pero necesita nuevas autorizaciones, estudios ambientales y respaldo político para avanzar. El desembarco no autorizado de equipos, lejos de acelerar el proceso, profundizó la desconfianza de las autoridades y de la población local.
- Temas
- Petróleo
- Groenlandia



