14 de julio 2008 - 00:00
A diferencia de Europa, un calmo julio porteño
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En una etapa sin ventas importantes ni grandes emociones, una de las pocas ofertas que se destacan en los remates porteños son las obras del popular Benito Quinquela Martín.
También hay buena porcelana y platería y cerca de 500 libros de buena procedencia.
El catálogo es de gran calidad para esta casa que cumple 70 años de antigüedad en el mundo del mercado de arte. Hay un buen lote de platos de Compañía de Indias, que tienen como origen la casa Vetmas, el mejor y más reputado anticuario de la Argentina. También hay como rareza 14 cajas de madera que serán intensamente pujadas; en su momento fueron para habanos, guantes, abanicos, fichas de poker y ahora seguramente serán objeto de decoración para alguna casa porteña.
En general son lotes de bases inferiores a los 3.000 dólares y estimamos que solamente arribarán a buen precio un par de potiches o vasos de porcelana Imari con monturas en bronce que se venderán en mas de 50.000 dólares.
En la Casa Roldán, también de la calle Juncal, se ofrecen 290 lotes, que se pueden ver hasta mañana a las 20. Son también obras de calidad intermedia y de acomodadas bases. El catálogo ilustra su portada con una característica obra de la inolvidable Raquel Forner, fallecida hace 20 años, y de quien esperamos aún una retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes. Es una obra de 1962, de buenas medidas, que está estimada en 50.000 dólares de base.
Hay también un yeso de la escultura «La Rebelde», de Antonio Sibellino, que sirviera, además, para una composición de Emilio Pettoruti en su momento. Desgraciadamente no se puede saber cuántas réplicas en yeso hay, pero sin duda en tan solo 4.000 dólares, no parece una compra riesgosa para tan bella obra. Hay buenas pinturas y a bajos precios de Lynch, Malanca, Roig, Castagnino, Alice, Tessandori y Witjens.
También dos lindos retratos de Presas y de Alonso, un conjuto de cuatro obras de flores de Carlos Alonso, Juan del Prete, Marcos Tiglio y Raúl Russo, que son una tentación para comprarlas a todas y colgarlas en la misma pared.
En Roldán hay también un Quinquela Martín (un artista que no puede faltar en los remates porteños); la obra es de su último período pero con un lindo colorido gris, que nos recuerda sus vistas con escarcha e incluso con cenizas de erupciones de volcanes en mendoza que llegaron a Buenos Aires.
Un mes de julio sin grandes ventas y grandes emociones en las casas de subasta, quizás para compensar el mal humor reinante, las peleas absurdas y la falta de diálogo que imperan en las calles y rutas argentinas, habrá tranquilidad en nuestro modesto mercado de arte.


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