20 de enero 2005 - 00:00

"A diferencia de la TV, acá trabajo con la verdad"

Pese a que actuó en la exitosa versión teatral de «Chiquititas», Celeste Cid dice: «A eso yo no lo llamo teatro, porque ni siquiera había texto», por lo que considera que «Hipólito y Fedra» es su verdadero debut.
Pese a que actuó en la exitosa versión teatral de «Chiquititas», Celeste Cid dice: «A eso yo no lo llamo teatro, porque ni siquiera había texto», por lo que considera que «Hipólito y Fedra» es su verdadero debut.
Alejada momentáneamente de la televisión, Celeste Cid (la joven protagonistade «Resistiré») protagonizará en teatro «Hipólito y Fedra», una obra que articula las respectivas tragedias de Eurípides y Racine. El estreno está previsto para fines de enero, en el marco del Festival que se desarrollará en la Ciudad Cultural Konex, dedicado este año a la cultura clásica griega. La adaptación y dirección es de Alejandro Ullúa, quien -según propias sus palabras-convocó a «un elenco deliberadamente ecléctico» encabezado por Raúl Rizzo, Alejandra Rubio y Perla Santalla, al que sumó un grupo de jóvenes figuras de la TV. Entre ellos, Luciano Castro («Los Roldán») y dos actores de « Resistiré», Sebastián Pajoni y Agustina Lecouna. A punto de cumplir 21 años, Celeste Cid parece muy segura en sus convicciones. Su humildad y frescura no son las esperadas en una estrella televisiva. La joven actriz de «Chiquititas», «Verano del 98» y «Franco Buenaventura» acaba de descubrir el teatro, y su deslumbramiento es tal que ha decidido replantear muy seriamente el futuro de su carrera. Según trascendió, Cid habría rechazado varias ofertas de trabajo muy bien pagas (un programa producido por Adrián Suar, una película con Guillermo Francella, y la continuación de «Resistiré» que ya contaba con la aceptación de Pablo Echarri) para dar sus primeros pasos en teatro, obviamente con un cachet muchísimo más bajo. El personaje que le tocó en suerte es el espectro de Ariadna, la joven princesa que con su hilo de oro ayudó a Teseo a salir del laberinto donde estaba encerrado el Minotauro.

Periodista:
¿Nunca antes había hecho teatro? ¿Ni siquiera con «Chiquititas»?

Celeste Cid: Con « Chiquititas» hice 200 funciones, a veces hasta tres por día. Pero a eso yo no lo llamo hacer teatro, ni siquiera había texto, era como una comedia musical con muchos efectos visuales. «Hipólito y Fedra» es lo primero que hago en teatro. Y la verdad, que empezar con una tragedia griega es algo muy fuerte. A mí me conmueve estar actuando en algo que fue imaginado y escrito tantos siglos atrás, con las mismas temáticas que nos preocupan hoy. Ser parte de esa cadena me parece alucinante.

P.:
¿Qué opina de la obra?

C.C.: Es una historia sumamente pasional, de amores desencontrados, donde todos la pasamos muy mal todo el tiempo
(se ríe).

• Malentendidos

P.: Casi un culebrón.

C.C.: ¡Sí, es tremendo! La historia gira en torno a Fedra que, en ausencia de su esposo Teseo, se enamora de su hijastro Hipólito que es casto, puro y muy hermoso y a la vez está enamorado de Arícia (hija y hermana de los enemigos de Teseo). Todos aman a quien no deben, por eso Ullúa puso de subtítulo «La pasión desbocada». Son pasiones que se desbordan, gente que se termina matando por amor en medio de muchos malentendidos.


P.:
¿Cómo es su personaje?

C.C.: Ariadna, la niña del hilo de oro, es hermana de Fedra. Está enamorada de Teseo y le entrega al Minotauro (su hermanastro con cabeza de toro) a cambio de que la lleve a Atenas y la haga su esposa, pero él después la abandona. Este mito griego no estaba en ninguna de las dos tragedias, lo agregó Ullúa.


P.:
¿Le resulta difícil actuar en teatro?

C.C.: Yo siento que estoy en un proceso natural y espontáneo, lo disfruto y me siento muy cómoda.Al principio yo tenía mucho prejuicio hacia el teatro, porque venía de trabajar siete años en televisión, donde el trabajo está mucho más pautado que en el teatro. Nunca parás de trabajar y por más que la elaboración de un personaje televisivo sea más superficial, siempre tenés al director encima que te va dirigiendo la emoción o que pule tu actuación aprovechando las cámaras. Si uno está un poco flojo, va el plano del otro actor y se nivela la escena. El teatro, en cambio, es de un vacío absoluto, todo se vuelve muy carnal. Yo siento que es el puro «aquí y ahora», lo que no te pasa en el momento, ya no tenés posibilidad de cambiarlo o de perdirle al director que te deje repetirlo para que aparezca aquello que no afloró. Acá estoy muy atenta a todo y creo que logré meterme en la piel de Ariadna. No siento que estoy actuando un personaje, como me pasó en otras ocasiones.


P.:
¿A qué ocasión se refiere?

C.C.: El año pasado me pasó un poco eso con «Resistiré», que estuvo buenísimopero creo que mi personaje era para una chica de más edad y con otras características. Me pareció demasiado impostado, muy trabajado desde la imagen. Acá, en cambio, siento que estoy trabajando desde una verdad.


P.:
¿Tuvo otras ofertas de teatro?

C.C.: Sí, pero era teatro más liviano y no quise. Ya no transporto mi energía a lugares donde no me siento parte. Mi búsqueda apunta solo a aquello que me conmueve. Todavía no tengo definido que voy hacer este año. Descubrí un mundo que me apasiona y me gustaría indagar en otras obras, quiero trabajar con otro tipo de profundidad.


Entrevista de Patricia Espinosa

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