Yvonne Cloetta «Mi vida con Graham Greene. Conversaciones con Marie-Francoise Allain» (Barcelona, Circe, 2008, 278 págs.)
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En abril de 1991, poco después de morir Graham Greene, Yvonne Cloetta que había sido su amante durante 32 años (y sólo convivió con él a partir de la enfermedad del escritor) encontró oculta en un cajón una temblorosa anotación: «En busca de un comienzo». Esa frase que se convirtió en una obsesión para Yvonne Cloetta, y fue el título de este libro en su original inglés.
Yvonne sospechó entonces que podía ser el título de una nueva novela que el autor de «El americano impasible» planeaba escribir, acaso una visión metafísica del después de un católico ante la muerte, tal vez una exploración de cómo comenzó a convertirse en escritor.
Sintió que acaso se encontraba frente a algo semejante al «rosebud» del ciudadano Kane. Pero lo cierto era que luego de la muerte de Graham Greene habían aparecido demasiados libros que, muchos como negocio, buscaban desenmascarar al gran escritor británico mostrándolo como un autor de segunda, homosexual, mujeriego y espía. Algo de eso había, pero no del modo en que era denunciado.
Cloetta recuerda en este libro cómo revivió la reiterada frase de Greene «o hablás o no decís nada», y decidió salir a vindicarlo.
Juntó los papeles dejados por el autor de «El tercer hombre», el diario íntimo que había llevado de su relación, y convocó a la hija de un amigo de Greene que había escrito sobre él una biografía apologética. Así, en forma de extensa entrevista, se estableció ir dando datos de cómo se habían conocido, de los traumas del pasado de Greene, de su trabajo de escritor, su labor en el Servicio Secreto británico (y de lo que sintió cuando su jefe, Philby, fue denunciado como doble agente a favor de los soviéticos), de sus amigos (Chaplin, Neruda, García Márquez, entre tantos otros), de su constante de las victimas tanto de los países de America Latina como los que caían en los gulags.
La de Cloetta es un defensa apasionada y devota. No le importa que Greene no se divorciara de su primera mujer con la que tenía dos hijos, ni que tuviera infinidad de amantes, ni que no cesara de visitar prostíbulos y hacer largas listas de «mis putas preferidas», ni que prefiriera las relaciones con las mujeres casadas, después de todo Yvonne era una de ellas. La mayor parte de los más de treinta años de relación, Yvonne vivió con su marido y sus hijos. Considera que «estábamos condenados a vivir en adulterio», y que «con frecuencia, las nociones de moral y ética no son más que pura hipocresía». Difícil encontrar en estas páginas de quien un crítico norteamericano bautizó «Barbie doll» comentarios sobre la obra literaria de uno de los autores más populares del siglo XX, uno de los más trasladados al cine, sólo le importa mostrarlo como un hombre valiente, honesto, «cuya obra partió siempre de un impulso moral». Pero, algunos chismes suelen ser muy entretenidos, y este libro tiene varios.
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