Corporación América Sudamericana, la principal accionista de Aeropuertos Argentina 2000, tratará de comprar buena parte de las acciones de la italiana SEA, la operadora del aeropuerto de Milán y socia minoritaria en AA 2000. Será cuando la empresa propiedad de la intendencia de Milán coloque 35 por ciento de su capital en la Bolsa.
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Así lo adelantó ayer su CEO, Ernesto Gutiérrez, en el marco de la presentación del nuevo «punto de encuentro» en Ezeiza, un sistema por el cual se ofrecerá « atención personalizada» a los pasajeros que arriban al país. El propósito de esta compra es poder tener «masa crítica» de manejo de vuelos y pasajeros al momento de presentarse en licitaciones para manejar aeropuertos en Europa y en América latina. « Queremos tener una pata en Europa, porque es muy difícil entrar allí siendo latinoamericano», dijo una alta fuente de AA 2000.
También les preocupa la llegada de empresas europeas (la española AENA, los alemanes del aeropuerto de Francfort) a la región, participando en licitaciones a la par de AA 2000. Gutiérrez hizo un rápido repaso de las terminales aéreas a las que se postularon (Bulgaria, Bahamas, etc.), pero sin aventurar el resultado de esas gestiones.
En lo que hace el «meeting point» de Ezeiza, explicó que allí se podrán contratar servicios (transporte, alojamiento, excursiones, cambio, etc.) y ser localizados por el operador turístico autorizado. Gutiérrez dijo que «es un sistema único con tecnología que mejorará la oferta de información y aumentará los niveles de seguridad». Según se explicó, el receptor autorizado se acreditará presentando el voucher emitido por la agencia de viajes y su DNI; se le saca una foto y se le toman las huellas dactilares. Automáticamente se le otorga un número que identifica al pasajero a buscar; una vez que llega el pasajero, el receptor visualiza el número en una pantalla e ingresa al área semiestéril por un molinete mediante la lectura de su huella digital. Allí recibirá al pasajero y ambos salen a la zona pública. Esto, claramente, recortará la acción de remiseros y taxistas (truchos y no truchos) que acosan a los recién llegados. También a las mafias que «roban» viajes con el sencillo método de exhibir un cartel con el nombre de un pasajero que otro chofer vino a buscar cartel en mano.
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