11 de marzo 2004 - 00:00

Abundan las películas, faltan las estrellas

Un menú muy abundante, pero también un poco ostentoso y algo izquierdoso, parece tener la nueva edición del Festival Internacional de Cine que comienza esta noche en Mar del Plata. Equilibrando los tantos, se advierte la reaparición de la Motion Picture of America, cuyo representante zonal Steve Solot ofrecerá en pocos días una ponencia sobre las ventajas de la globalización. La MPA no se hacia presente desde el segundo festival, cuando la comentada visita de su conductor Jack Valenti.

En esa ocasión, el poderoso Valenti dio una conferencia de prensa con aires de predicador evangélico, de esos que no admiten dudas ni objeciones. Su propuesta entonces fue que los mejores realizadores sudamericanosvayan a trabajar directamentea Hollywood, porque «a sus películas apenas las ve la comunidad latina de Los Angeles, y atención, que la próxima generación de latinos ya solo verá películas americanas». Algo similar ha propuesto Solot recientemente en San Pablo, donde alguna gente de cine lo repudió, no tanto por eso, sino por haberse inmiscuido en la redacción de una nueva ley de cine que estaba discutiendo el congreso brasileño. Los difíciles paralelos: tanto en Mar del Plata como, al otro día, en Buenos Aires, Valenti se entrevistó con el entonces presidente Carlos Menem, pero aun no se sabe si su representante zonal ha de encontrarse, aquí o allá, con Néstor Kirchner, a quien se espera este sábado en el festival.

Según corrillos, Kirchner iría al homenaje oficial que el festival le brindará al realizador y ex diputado Pino Solanas, que ha de presentar «Memoria del saqueo», documental de agitación y propaganda antimenemista (pero más aun antidelarruista).

Otro paralelo difícil: hace justo cincuenta años, el general Perón inauguraba el primer festival marplatense. El país era otro, por supuesto, y también el festival, que en realidad fue apenas una muestra no competitiva, pero repleta de estrellas hollywoodenses y francesas (ahí nació el famoso Tren de las Estrellas), y muy bien servida con asados, paseos, y bailes de gala.

Este año no habrá mayores estrellas, ni se anuncian asados campestres para las delegaciones extranjeras, como los que hacia don Julio Maharbiz justo el día de la Tradición (entonces el festival se desarrollaba en noviembre), donde incluso cantaron Los Chalchaleros, en inolvidable visita sorpresa. En cambio, habrá baile todas las noches, con diversos D-js en el Café de las Sirenas.

La película inaugural, ya se sabe, es la comedia dramática «Carandiru», del marplatense afincado en Brasil Héctor Babenco, que así completa su propio circulo: empezó como espectador de los primeros festivales, y ahora vuelve como autor consagrado. Algo similar quizá sueñen los varios chicos que llegan como becarios, o como autores noveles para presentar sus películas, todavía en etapa de video, en las secciones extraoficiales. Detalle coherente, que hace a otro circulo, las películas que presentan los jóvenes marplatenses hablan sobre todo de la emigración.

Mañana comienza la competencia oficial, con la comedia argentina
«Adiós, querida luna», de Fernando Spiner, lo que augura la presencia de sus protagonistas Horacio Fontova, Javier Lombardo, y Gabriel Goity. Para el público que se congrega en la plaza Almirante Brown, estos nombres dicen más que los de las figuras extranjeras, aunque se trate de Alan Rickman (el malo de «Duro de matar»), que viene a dar una clase de actuación, o los directores Ken Russell, Bob Rafelson y Norman Jewison, que también vienen a dar clases y recibir tributos.

La popular va a extrañar los tiempos en que venían
Gina Lollobrigida, aunque ya estuviera gorda, Raquel Welch, Alain Delon, Jacqueline Bisset o Catherine Deneuve, que estuvo dos veces, la segunda de ellas como presidenta del jurado oficial. Este año, preside el jurado la actriz portuguesa Maria de Medeiros («Pulp Fiction»), también directora. La acompañan la guionista española Angeles González Sinde, el director carioca Domingos de Oliveira, cuya comedia « Separaciones» ganó el festival anterior, la actriz nacional Ana Maria Picchio, el director de fotografía Ricardo Aronovich, argentino afincado en Paris desde fines de los '60, el periodista Ernesto Pérez, argentino afincado en Roma desde 1970, y el productor inglés Donald Ranvaud, ex critico de «Sight & Sound» y ahora impulsor de «Estación Central», «Ciudad de Dios», «Familia rodante», y la última de Mike Leigh.

En jurados paralelos, aparecen los realizadores
Susan Seidelman («Buscando desesperadamente a Susan»), Catherine Corsini y Juan Bautista Stagnaro, para la sección La Mujer y el Cine, que este año empieza a ser competitiva, con premio a la mejor directora. Y Eduardo Mignogna, junto al actor Duilio Marzio, son integrantes especiales del jury de Signis, la entidad que sucede a la Oficina Católica Internacional de Cine.

Signis presenta un libro de análisis de veinte películas argentinas, y
Mignogna su estupendo documental televisivo «Cartoneros de Villa Itati», sobre un grupo que en vez de reclamar subsidios armó su propia cooperativa (luego beneficiada con un camión donado por «Telefé»).

• Para ver

En secciones paralelas, de lo más destacado a primera vista, mañana comienzan a verse las comedias dramáticas «Casa de los Babys», de John Sayles, «Los soñadores», de Bernardo Bertolucci, la comedia uruguaya «El viaje hacia el mar», el ganador de San Sebastián «Schussangst», el drama portugués «My Baby» (ante la fuga de su hija de 18 años, un conductor televisivo bastante demente la reemplaza por una nena similar, ansiosa de hacer carrera), los policiales «La cruz del sur» y «Tremendo amanecer» (vampiros rosarinos), el melodrama recién restaurado «Hasta después de muerta», y los documentales «Charlie: the Life and Art of Charles Chaplin», de Richard Schickel, «Atrapados en el fin del mundo», de Eduardo Sánchez, sobre la epopeya de la Corbeta Uruguay que en 1903 rescató de la Antartida a unos científicos suecos, «Solo de guitarra», de Daniel Gagliano, sobre el músico Walter Malossetti, y «Trelew», de Mariana Arruti.

También empieza la retrospectiva del maestro
Fernando Birri, que a media tarde inaugura una exposición de sus pinturasen el Museo Castagnino. El sábado, las comedias «La gran aventura de Mortadelo y Filemon», «Esplendor americano», y, de los debutantes Alvarez-Wolovik, «Lo nuestro no funciona», el western criollo «Mi alazán tostao» (ver nota aparte), los dramas «Kiss of life», «O caminho das nuvens», y «El sol en botellitas» (que Edmund Valladares rodó en 1986 y recién pudo terminar ahora) y el antedicho «Memoria del saqueo», tras cuya proyección se brindará una cena en el foyer del Auditorium, solo para invitados.

El domingo, las comedias
«El abrazo partido», de Daniel Burman, doble ganadora en Berlín, los dramas «Pyme», « Babushka», y «En mi piel» (el de la francesa autofágica), y algunas rarezas nativas como «Tico Tico» y «Vida en Marte». Hay muchas más películas, por supuesto, pero estas son las que se destacan a primera vista. Que sean buenas, eso ya lo sabremos, siempre que haya tiempo para verlas, porque desde mañana también empiezan unos cuantos seminarios técnicos y algunos encuentros de funcionarios sudamericanos con productores del resto del mundo, que conviene atender (a propósito, vuelve José Wilker, el Vadinho de «Doña Flor y sus dos maridos», pero ahora como representante de la oficina de promoción cinematográfica de Rio de Janeiro, vale decir, oficialmente.

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