• En una interesante entrevista (ver nota central) Azaro declaraba: «Unos agredimos, otros agradamos, pero todos exigimos del espectador un replanteo consigo mismo. La gente no quiere replantearse la vida. No quiere ver más allá de su rutina cotidiana. Por eso a veces no comprende ciertas cosas. No comprendió, por ejemplo, que Alberto Greco decía y hacía cosas muy en serio. La prueba de ello es que se mató. Y cuando lo encontraron tenía la palabra «fin» pintada con óleo en la palma de su mano». Las curadoras observan: «Los dos temas que recorren toda la obra de Azaro fueron el amor y la muerte. Un amor desencantado y una muerte a la que enfrentaba permanentemente. «El suicidio no duele» se repetía mientras dibujaba las distintas posibilidades que imaginaba para quitarse la vida e, incluso, a modo de epitafio, bosquejaba lápidas para su propia tumba en las que se lee: «Siempre vivió duramente y no es broma'».
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• Los artistas del pop art aprendieron la lección del movimiento Dada. En la iconografía de Azaro, influida por el comic, figura en primer término un pequeño maní al que, como señalan las curadoras Cristina Rossi y Clelia Taricco, «denominaba 'nut', en vez de «peanut», jugando con el doble sentido de maní/ chiflado en inglés». Luego, la sonrisa de Man Ray está citada reiteradamente en varias obras. La misma sonrisa que hoy se exhibe en la muestra «Dadá y Surrealismo» del Malba.
• «Surrealistas entre Europa y América» es el título de la conferencia que dictará Miguel Angel Muñoz el jueves en el Malba. Además, continúan los cursos «Dada y surrealismo: hacia la estética del azar, el sueño y la libertad», de Hugo Petruschansky, que trata de la situación del arte durante la Gran Guerra y el llamado al orden, entre otros temas. El crítico Julio Sánchez aborda «El objeto surrealista y su descendencia artística», una revisión de los ejes que atraviesan la historia del objeto.
• Entre los operadores culturales que llegan en estos días del extranjero figura Nicolás Bourriaud, director del Palacio de Tokio de Paris, que el jueves pasado dictó una conferencia en el Mamba sobre «La herencia de Pierre Restany». Restany fue amigo de la directora del Mamba, Laura Buccellato y de Marta Minujín, a quien luego de una pintoresca gira por una fiesta del Ski Ranch catalogó como: «La reina del poplunfardo, una perla rara de la noche guaranga». Restany escribió un artículo en la revista madrileña «Lápiz» sobre la estética argentina de los noventa. La mirada impiadosa del francés apuntó al « vitalismo kitsch», «la cultura citacionista», a «un auténtico sentido existencial de la decoración», y tuvo a Jorge Gumier Maier como su primera víctima entre los -a su entender-«jóvenes guarangos del arte». Juzgó con similar criterio el « narcisismo» de Marcelo Pombo, Miguel Harte y Fabio Kacero, e idéntico rigor merecieron, entre otras, las obras de Pablo Siquier, Nicolás Guagnini, Rosana Fuertes, Fabián Burgos, Ernesto Ballesteros, Sebastián Gordín, Benito Laren y Sergio Avello. Al promediar los '90 -siempre según Restany-, la Argentina había cambiado definitivamente la estética «pop-lunfarda» por la del « kitschguarango».
• Inspirado en Borges, Mariano Sardón exhibe también en el Mamba la bellísima muestra «Libros de Arena», una instalación interactiva que trata sobre el tema del tiempo y muestra las estupendas posibilidades que aportan las nuevas tecnologías al arte. Se trata de dos cubos de vidrio llenos de arena sobre la que surgen los textos de Borges al ser tocada por el espectador.
• «La Tierra vista desde el Cielo», una serie más de 120 de gigantescas imágenes del fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand, se inaugurará el 31 de marzo en la Plaza San Martín, a cielo abierto. La exposición está organizada por la embajada de Francia y Ediciones Larrivière, que hace varios años publicó «La Argentina desde el cielo», luego de que Arthus-Bertrand sobrevolara durante meses nuestro país acompañado por la editora Dudu von Thielmann. Considerado el mayor especialista del mundo en vistas aéreas, sus trabajos se han publicado en Geo, Life, National Geographic y sirvieron como fuente de inspiración al fotógrafo Aldo Sessa.
• La construcción del Museo de Bellas Artes de Neuquén avanza a cargo del arquitecto Mario Roberto Alvarez, miembro de la Academia de Bellas Artes responsable de los espacios urbanos del país y autor de la demolición del Banco Español y la Mezquita de Palermo. El secretario de Cultura, Torcuato Di Tella acaba de firmar un convenio con las autoridades de Neuquén, Horacio Quiroga y Oscar Smoljan, para ceder a la comuna la dirección de la sede y su gerenciamiento. «Mi deseo es transferir obras en forma permanente a este museo, porque si bien las muestras ocasionales atraen por la novedad, está bien que tengan obras en forma permanente, ya que son del patrimonio nacional y no de la ciudad de Buenos Aires». Sin embargo, aclara que «el presente convenio no implica cesión patrimonial alguna de bienes por parte de la Secretaría, en tanto la sede del MNBA Neuquén integra ahora el Bellas Artes».
• El jueves pasado se inauguraron en la Fundación Start las reuniones previas al «Foro de Propuestas Para las Artes Visuales», que se iniciará el 11 de mayo en el Centro Cultural Rojas. Los invitados fueron, entre otros, las asociaciones AAVRA, SAAP, la Academia de Bellas Artes, AACA, CAIA, IUNA, UBA, la revista «Ramona», los grupos TRAMA, Venus, Vox, Sonoridad Amarilla, la galerista Braga Menéndez, Trabajadores de Museos. En fin, se trata de un mix difícil de congeniar. En la invitación se expresa «el alto nivel de insatisfacción tanto con la política cultural estatal como con la dinámica desarticulada, no representativa, con los criterios y normas (o la falta de normas) que funciona en nuestro ámbito». Y agregan: «Consideramos que se carece de un proyecto nacional coherente con las necesidades concretas de las artes visuales y lo que es peor, el campo cultural interno se encuentra totalmente segmentado y desmembrado, haciendo que los esfuerzos individuales naufraguen cíclica e indefectiblemente».
• El sábado, en Belleza y Felicidad, el Estudio Piña presentó la coqueta Colección Golosina, libros «para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama, en pequeño formato». Piña nació con el objetivo difundir obras de artistas que no encuentran espacio, por iniciativa de Mario Caputo, Geri De San Bruno y Tefa Giandinoto, que provienen del ámbito del diseño gráfico y trabajan, «por gusto, formatos no convencionales, con miles de colores y texturas, que caben en la palma de la mano».